
En un escenario marcado por mayores expectativas económicas, señales de recuperación del sector inmobiliario y políticas públicas orientadas a reducir el déficit habitacional, el acceso a la vivienda vuelve a instalarse como una meta prioritaria para miles de familias.
Por: Leonardo Núñez.
Un 21% de los chilenos declara que espera comprarse una vivienda durante 2026, según el último sondeo 5C de Cadem, cifra que representa un alza de tres puntos porcentuales respecto del año anterior. Esto refleja un cambio relevante en las expectativas de los hogares tras un período prolongado de ajuste económico y contracción del mercado inmobiliario.
El estudio muestra, además, un clima de mayor optimismo general: el 65% de los encuestados considera que 2026 será un mejor año, especialmente en lo relativo a su situación económica personal (52%). Este contexto ayuda a explicar por qué la compra de una casa vuelve a aparecer como una aspiración concreta, junto con otros proyectos de largo plazo como cambiar de trabajo, emprender o mejorar la calidad de vida.
El renovado interés por la vivienda se produce en un país que enfrenta un déficit habitacional estructural. De acuerdo con estimaciones oficiales y de la industria, Chile mantiene un déficit superior a las 650 mil viviendas, concentrado principalmente en los segmentos de menores ingresos y en zonas metropolitanas con fuerte presión demográfica. A ello se suma el encarecimiento del suelo, el aumento de los costos de construcción y las restricciones crediticias que marcaron los últimos años.
No obstante, hacia 2026 comienzan a observarse señales de recuperación del sector inmobiliario. Proyecciones de gremios y analistas apuntan a una reactivación gradual de la inversión en vivienda, apoyada en una mayor estabilidad macroeconómica, expectativas de tasas hipotecarias más bajas y un mayor impulso a la vivienda pública y subsidiada, factores clave para recomponer la oferta y absorber el stock acumulado.
“En 2026 podría comenzar un período de crecimiento integral de la construcción, incluso en un escenario de fuerte restricción fiscal. Pero para ello se necesita seguir apoyando al sector inmobiliario, privilegiar la inversión por sobre el gasto corriente a nivel estatal y, sobre todo, hacer del crecimiento económico una causa nacional”.
Indicó recientemente el presidente de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), Alfredo Echavarría, en la entrega de los resultados del informe Macroeconomía y Construcción (MACh, quién aseguró también que: “No solo porque es el mejor escenario para el desarrollo de la construcción, sino también para el desarrollo sostenible del país”.
En paralelo, políticas como el subsidio a la tasa hipotecaria, la continuidad del Plan de Emergencia Habitacional y los ajustes normativos para agilizar permisos y proyectos buscan mejorar el acceso a la vivienda, especialmente para la clase media, uno de los segmentos más tensionados entre los requisitos de ahorro, endeudamiento y precios de mercado.
El dato de que uno de cada cinco chilenos proyecte comprar una vivienda en 2026 también dialoga con otros indicadores del estudio: un 25% planea adquirir un automóvil, un 39% iniciar o continuar un emprendimiento y un 27% aspira a lograr un ascenso laboral. En conjunto, estas metas sugieren una recuperación paulatina de la confianza en el futuro y en la capacidad de concretar proyectos de largo plazo.