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30 diciembre, 2025 /

La gestión de edificios dejó de ser un costo invisible: las lecciones que dejó 2025

Por: Luis Ronca, COO Work Dynamics JLL Latinoamérica

Durante 2025, la gestión de instalaciones dejó de ocupar un lugar secundario en la agenda empresarial para consolidarse como una función estratégica. Lo que por años fue visto como un gasto operativo inevitable, pasó a ser una de las principales palancas para enfrentar un escenario marcado por presión de costos, exigencias de eficiencia y mayores compromisos en sostenibilidad.

El Informe Global del Estado de la Gestión de Instalaciones 2025 de JLL, basado en el análisis de 248 organizaciones con presencia en más de 20 países, confirmó una tendencia que ya se percibía en la práctica: el 84% de las empresas identificó el aumento de los costos operativos como su principal preocupación, y el 81%, priorizó la eficiencia de costos como eje central de su gestión durante el año. Estos datos reflejaron una realidad transversal, que cruzó industrias, geografías y tamaños de organización.

En este contexto, las empresas entendieron que no bastaba con ajustes financieros o medidas aisladas. Fue necesario mirar con mayor profundidad cómo se operaban los activos inmobiliarios: oficinas, hospitales, centros comerciales, laboratorios y data centers. La continuidad operacional, la confiabilidad de los sistemas y la capacidad de anticiparse a fallas se transformaron en factores críticos para proteger el negocio.

Uno de los cambios más relevantes que observamos durante 2025 fue la aceleración del uso de tecnología en la operación de edificios. El 28% de las organizaciones implementó activamente soluciones de inteligencia artificial en la gestión de instalaciones, cifra que alcanzó 46% en compañías con más de 100.000 empleados. Además, el 92% del sector inmobiliario corporativo piloteó o evaluó herramientas de IA, aplicadas principalmente en mantenimiento predictivo, automatización de órdenes de trabajo, monitoreo de seguridad y gestión inteligente de activos.

La adopción de estas tecnologías no respondió a una moda, sino a una necesidad concreta: reducir tiempos de inactividad, optimizar recursos y tomar decisiones basadas en datos en un entorno de alta presión sobre los márgenes. En muchos casos, la tecnología permitió pasar de un mantenimiento reactivo a uno predictivo, con impactos directos en costos, seguridad y continuidad.

Al mismo tiempo, 2025 dejó en evidencia que la gestión de instalaciones no puede centrarse únicamente en los activos. La experiencia humana se consolidó como un eje estratégico. El informe mostró que el 84% de los empleados que percibió positivamente su espacio de trabajo tuvo mayor disposición a asistir a la oficina, reforzando la relación entre entornos bien gestionados, productividad y compromiso laboral. Este enfoque, cada vez más cercano a una lógica de hospitalidad, se volvió especialmente relevante en un contexto de trabajo híbrido.

La sostenibilidad también ocupó un lugar central en la conversación. Durante el año quedó claro que la operación de edificios juega un rol clave en la agenda climática. El entorno construido fue responsable de cerca del 42% de las emisiones globales de carbono, y una cuarta parte provino de la operación de edificios comerciales. Esto llevó a muchas organizaciones a priorizar eficiencia energética, optimización de sistemas y una gestión más rigurosa del consumo, no solo por razones ambientales, sino también financieras.

Las lecciones que dejó 2025 son claras. La gestión de instalaciones demostró ser un factor determinante para la resiliencia organizacional, la eficiencia operativa y la creación de valor a largo plazo. Ya no se trata solo de mantener edificios en funcionamiento, sino de alinear su operación con los objetivos estratégicos del negocio.

Hacia adelante, se espera que las prácticas que se consolidaron durante 2025, mayor foco en eficiencia, adopción de inteligencia artificial, gestión integral de riesgos y énfasis en la experiencia humana, se profundicen y escalen. En un escenario donde la presión por costos, la sostenibilidad y la continuidad operacional seguirán marcando la agenda empresarial, la gestión de edificios continuará evolucionando desde una función operativa hacia un verdadero socio estratégico del negocio.

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