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25 agosto, 2026 /

Innovación en el transporte vertical: Cómo se reinventa la movilidad urbana

Por: Alfredo Morate, gerente general Schindler Chile

Innovar en movilidad urbana ya no significa solamente encontrar nuevas formas de desplazarnos por la ciudad. A medida que las urbes crecen, se densifican y avanzan hacia modelos más inteligentes, también debemos repensar cómo nos movemos dentro de los edificios. En ese escenario, el transporte vertical se está convirtiendo en un espacio relevante de innovación.

Durante décadas, innovar en nuestra industria estuvo asociado a desarrollar ascensores y escaleras mecánicas más seguros, eficientes y confiables. Esos desafíos siguen vigentes, pero hoy se suma una nueva dimensión, más ligada a conectar los equipos, utilizar datos y desarrollar servicios digitales capaces de anticipar necesidades y mejorar la experiencia de las personas.

Para esto, es fundamental impulsar esta transformación mediante la digitalización progresiva de cada portafolio. La innovación permite que un ascensor evolucione desde un activo principalmente electromecánico hacia una infraestructura conectada, capaz de generar información para optimizar su operación. Es así, como hoy con sistemas propios es posible detectar remotamente más del 80% de los eventos que ocurren en un ascensor, avanzando hacia esquemas de mantenimiento más predictivos.

La innovación, sin embargo, adquiere valor cuando genera resultados concretos. En equipos modernizados y conectados, las  soluciones pueden reducir el tiempo de inactividad hasta en un 34% frente a unidades no conectadas. Esto significa contar con infraestructura más disponible y gestionar de manera más eficiente las intervenciones técnicas.

Los datos también están transformando la administración de los edificios. El monitoreo remoto y las plataformas digitales permiten conocer el desempeño de los equipos prácticamente en tiempo real. A ello se suma la inteligencia artificial, que abre oportunidades para analizar información, automatizar procesos y apoyar decisiones tanto técnicas como administrativas.

Esta evolución obliga a mirar la innovación desde una perspectiva más amplia. La planificación urbana, la arquitectura y el diseño de edificios tendrán que dialogar cada vez más con la tecnología y la movilidad. Una ciudad inteligente no es simplemente aquella que incorpora más sensores o algoritmos, sino más bien, la que utiliza la innovación para gestionar mejor sus recursos y mejorar la experiencia de quienes la habitan.

Por eso, pensar la movilidad del futuro también implica mirar hacia arriba. En ciudades más densas, conectadas y sostenibles, innovar en transporte vertical será parte fundamental del desafío de construir edificios —y ciudades— más inteligentes, eficientes y centrados en las personas.

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