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28 junio, 2026 /

El envejecimiento en Chile está transformando el acceso a la vivienda

Por: Carola Álvarez, CEO y Fundadora de Inversiones Alval. 

Durante décadas, el mercado inmobiliario chileno se sostuvo principalmente sobre la compra de viviendas financiadas mediante créditos hipotecarios. Sin embargo, cambios demográficos, económicos y culturales están modificando ese escenario, configurando una demanda cada vez más segmentada.

En Chile, una persona es considerada adulto mayor a partir de los 60 años. Actualmente, este grupo supera los 3,4 millones de personas, equivalente a cerca del 18% de la población nacional. Paralelamente, las generaciones más jóvenes enfrentan dificultades crecientes para acceder a la vivienda propia debido a las exigencias crediticias, la informalidad laboral y el aumento sostenido de los precios de las propiedades.

Esta realidad está provocando que la compra de la primera vivienda pierda parte del protagonismo que históricamente tuvo como motor de crecimiento del sector. Muchas personas siguen interesadas en adquirir una propiedad, pero no necesariamente cuentan con las condiciones para acceder a un crédito hipotecario. Esto ocurre tanto en segmentos jóvenes como en grupos de mayor edad, impactando la dinámica del mercado.

El fenómeno no responde únicamente a factores económicos. En los menores de 30 años también se observa un cambio cultural que está modificando la relación tradicional con la vivienda. La búsqueda de experiencias, movilidad, flexibilidad laboral y una menor disposición a comprometerse con deudas de largo plazo, han comenzado a postergar las decisiones de compra, incluso entre quienes podrían acceder al financiamiento.

Al mismo tiempo, el envejecimiento de la población comienza a influir cada vez más en las decisiones habitacionales. La conectividad, la cercanía a servicios de salud, comercio y transporte adquieren una relevancia creciente, mientras que la funcionalidad y la capacidad de adaptación de una propiedad a distintas etapas de la vida comienzan a pesar tanto como la plusvalía. También surgen nuevas formas de habitar orientadas a una población cada vez más longeva.

Pese a estas transformaciones, gran parte de la oferta inmobiliaria continúa respondiendo a una realidad demográfica distinta. Más allá de las características de una propiedad, el desafío está en comprender cómo evolucionará la demanda en los próximos años. El envejecimiento de la población tendrá efectos sobre la valorización de ciertos sectores, los flujos de inversión y también sobre variables financieras como el acceso al crédito hipotecario.

Comprender esta transformación será clave para responder a las necesidades habitacionales de un Chile cada vez más longevo, donde la demografía comienza a ser tan determinante como la economía.

En definitiva, la necesidad de vivienda siempre existirá, ya que responde a una necesidad básica de las personas. En ese contexto, y considerando la evolución demográfica y habitacional del país, los arriendos debieran mantener una tendencia al alza en el largo plazo.

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