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1 junio, 2026 /

Sobrestock inmobiliario impulsa giro hacia el arriendo y acelera uso de plataformas tecnológicas

Con más de 100 mil viviendas nuevas sin vender, inversionistas e inmobiliarias, están optando por arrendar sus propiedades para reducir costos y generar liquidez en un mercado marcado por la baja demanda y el alto inventario.

Por Tomás Rodríguez Botto

El complejo escenario que atraviesa el mercado inmobiliario chileno está empujando a inversionistas e inmobiliarias a modificar sus estrategias. Frente al alto stock de viviendas nuevas sin vender y un mercado de compra aún debilitado por las restricciones crediticias y las elevadas tasas hipotecarias, cada vez más actores están trasladando sus unidades hacia el arriendo como fórmula para mantener flujo y disminuir pérdidas.

La tendencia comienza a consolidarse especialmente entre inversionistas con múltiples propiedades, family offices, e incluso, inmobiliarias que hoy buscan activar departamentos vacíos mientras esperan una recuperación del mercado de ventas.

“Muchas propiedades que no logran venderse están migrando al arriendo para evitar seguir acumulando costos sin generar ingresos”, explica Juan Pablo Baeza, cofundador de Woperty. Según detalla, mantener una vivienda desocupada implica continuar pagando dividendos, gastos comunes, contribuciones y asumir un importante costo de oportunidad.

Más oferta y mayor competencia

El traslado masivo de unidades al mercado de arriendos también está elevando la competencia entre propiedades disponibles, especialmente en comunas con fuerte desarrollo inmobiliario como Santiago Centro, Independencia, Estación Central, Ñuñoa, Maipú y Puente Alto.

En estos sectores, la oferta ha crecido más rápido que la capacidad de absorción del mercado, generando mayores períodos de vacancia y una presión creciente por acelerar la colocación de las unidades.

En este contexto, factores como el precio correcto, publicaciones de calidad, rapidez de respuesta y eficiencia operacional se han vuelto determinantes para concretar arriendos en menos tiempo. “La velocidad de colocación hoy es clave. Un departamento vacío durante varios meses puede afectar fuertemente la rentabilidad de una inversión”, sostiene Baeza.

El alto costo de la administración tradicional

El nuevo escenario también está impulsando cambios en la forma de administrar propiedades. Según cifras de la industria, las corredoras tradicionales suelen cobrar una comisión cercana al 50% de un mes de arriendo por cada nuevo contrato, además de una administración mensual que puede fluctuar entre un 5% y un 10% del canon.

En la práctica, esto puede transformarse en un gasto considerable para quienes manejan varias unidades. Un inversionista con 30 departamentos arrendados a un promedio de $500 mil mensuales podría desembolsar entre $750 mil y $1,5 millones cada mes solo en administración. A ello se suman las comisiones por rotación de arrendatarios, que podrían superar los $7,5 millones anuales.

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