
El retroceso de los glaciares y las dificultades para ampliar la reutilización de aguas residuales plantean desafíos para la seguridad hídrica. Expertos advierten que avanzar requiere inversión en infraestructura, reglas claras y acuerdos entre los distintos usuarios del recurso.
Por Tomás Rodríguez Botto
La disponibilidad futura de agua en la cuenca de Santiago enfrenta desafíos asociados al cambio climático y a la necesidad de diversificar las fuentes de abastecimiento. En ese escenario, la reutilización de aguas residuales aparece como una de las alternativas para aprovechar el recurso, aunque su desarrollo requiere resolver aspectos regulatorios, financieros y de coordinación entre los sectores involucrados.
Durante el seminario “Desafíos del reúso de agua en Chile”, organizado por la Sociedad del Canal de Maipo (SCM) y el Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI), especialistas y autoridades abordaron las condiciones necesarias para ampliar estos sistemas y los efectos que podría tener el retroceso de los glaciares en la disponibilidad hídrica.
Uno de los antecedentes expuestos fue la proyección del glaciólogo y director del Instituto Antártico Chileno, Gino Casassa, quien estimó que los caudales de la cuenca del Maipo podrían disminuir al menos un 10% hacia 2050.
El especialista explicó que los glaciares cordilleranos cumplen una función relevante al final del verano, cuando la nieve estacional ya se ha derretido y las reservas de hielo contribuyen al aporte de agua. Por ello, planteó la necesidad de incorporar las proyecciones del cambio climático, la cobertura rocosa y la evolución de las masas de hielo en los modelos de planificación y gestión hídrica
La exministra de Agricultura y académica María Emilia Undurraga sostuvo que las principales dificultades para avanzar en la reutilización del agua no se limitan a la disponibilidad de tecnología. También apuntó a la necesidad de contar con mayor certidumbre regulatoria y alcanzar acuerdos entre los distintos actores que participan en la gestión del recurso.
Durante su exposición, señaló que el reúso directo representa un 5,5% en Chile, cifra que utilizó para dimensionar el espacio de desarrollo de esta alternativa. La especialista planteó que avanzar requiere coordinar las necesidades de los diferentes usuarios y evitar que el abastecimiento humano y la actividad agrícola se presenten como objetivos contrapuestos.
En ese sentido, destacó la importancia de aprovechar las instancias de diálogo entre el sector público, el privado y la academia, de modo que las políticas y los proyectos puedan mantener continuidad más allá de los cambios de administración.
El presidente de la Sociedad del Canal de Maipo, Emilio Cousiño, también advirtió sobre el carácter estructural de la escasez hídrica que enfrenta la cuenca de Santiago. Según planteó, fortalecer la capacidad de respuesta requiere voluntad política, consensos entre los sectores involucrados y modernización tecnológica
El desarrollo de nuevas obras fue otro de los temas abordados durante el encuentro. El biministro de Obras Públicas y de Transportes y Telecomunicaciones, Louis de Grange, propuso ampliar la aplicación del sistema de concesiones a otros sectores y destacó su potencial para impulsar infraestructura hídrica.
“La invitación es a pensar qué industrias, qué sectores pueden ser parte del mecanismo de concesiones, del modelo de concesiones que le cambió la vida a Chile”, sostuvo la autoridad.
De Grange señaló que el agua, la conectividad regional y las concesiones forman parte de los ejes de su gestión en el Ministerio de Obras Públicas. En materia de financiamiento, planteó priorizar iniciativas con posibilidades de autofinanciamiento y mencionó las plantas desaladoras y los embalses como ejemplos de infraestructura que puede incorporar servicios asociados a su operación.
La discusión sobre el financiamiento resulta relevante para proyectos de reutilización que requieren instalaciones de tratamiento, redes de distribución y sistemas capaces de garantizar que el agua cumpla con los estándares correspondientes a cada uso.
La experiencia internacional estuvo a cargo de Paul Sciuto, gerente general de Monterey One Water, organización pública de California, Estados Unidos, que desarrolla sistemas de tratamiento y reutilización de aguas residuales.
Sciuto expuso sobre el uso de tecnologías de purificación avanzada y la coordinación institucional necesaria para poner en marcha este tipo de iniciativas. Entre los procesos empleados en estos sistemas se encuentran la filtración por membranas, la ósmosis inversa y la desinfección mediante luz ultravioleta, etapas que permiten obtener agua con características adecuadas para usos específicos.
El ejecutivo señaló que la tecnología disponible no resuelve por sí sola los desafíos de implementación. También es necesario controlar los costos operacionales y energéticos, establecer acuerdos entre las entidades participantes y mantener una comunicación transparente con la ciudadanía para generar confianza en el agua regenerada.