
La cantidad de personas ocupadas en la construcción creció 2,8% en un año, mientras que en las actividades inmobiliarias aumentó 19,1% según el INE. Las cifras contrastan con la caída de 1,1% del empleo a nivel nacional durante el trimestre julio-septiembre de 2026.
Por Tomás Rodríguez Botto
La tasa de desempleo en Chile llegó a 9,8% durante el trimestre julio-septiembre de 2026, su nivel más alto desde el cierre de 2025, según las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). El indicador aumentó 1,3 puntos porcentuales respecto del mismo período del año anterior, en un escenario en que disminuyó el número de personas con trabajo y creció la cantidad de quienes buscan empleo.
En total 1.007.976 personas estaban desocupadas en el país. Por lo que en comparación con a 2025 en la misma fecha, se calcula en un 15,3% más que hace un año. Al mismo tiempo, el número de personas ocupadas cayó 1,1%, equivalente a 102.875 trabajadores menos.
Sin embargo, el comportamiento no fue igual en todos los sectores. La construcción registró un aumento de 2,8% en el número de personas ocupadas, mientras que las actividades inmobiliarias anotaron un crecimiento de 19,1% en doce meses.
El informe del INE no detalla qué actividades específicas explican el aumento del empleo inmobiliario ni entrega cifras sobre el número de trabajadores de cada uno de estos sectores. Por ello, los resultados muestran la evolución del empleo en ambas ramas, pero no permiten determinar qué áreas explicaron sus variaciones.
En otras actividades económicas el empleo disminuyó. Por ejemplo, la industria manufacturera registró una caída de 8,1%; información y comunicaciones de 20,8%; y las actividades financieras y de seguros un 14,1%.
El aumento del desempleo se explicó por una combinación de factores: la fuerza de trabajo creció 0,3% en doce meses, mientras que el número de personas ocupadas disminuyó 1,1%. Es decir, hubo más personas participando del mercado laboral pero menos personas con empleo.
La situación afectó tanto a hombres como a mujeres, aunque con diferencias. La tasa de desempleo femenina llegó a 10,5%, tras subir 1,4 puntos porcentuales en un año. Entre los hombres, alcanzó 9,3%, con un incremento de 1,2 puntos porcentuales.
En el período, la cantidad de personas que habían perdido su trabajo aumentó 14,4%, mientras que quienes buscaban empleo por primera vez crecieron 24,7%.
Otro indicador del informe muestra que la participación laboral —la proporción de personas que trabajan o buscan trabajo— llegó a 61,6%, una caída de 0,3 puntos porcentuales en doce meses. La tasa de ocupación, que mide la proporción de personas que tienen trabajo, bajó a 55,5%.
Las cifras también muestran cambios en la forma en que las personas trabajan. Los empleos asalariados formales, es decir, aquellos que se desarrollan bajo una relación laboral formal, disminuyeron 2,5% en doce meses. El número de empleadores cayó 2,8%.
En cambio, las personas que trabajan por cuenta propia aumentaron 2%. También crecieron los familiares que trabajan sin recibir remuneración, con un alza de 13,8%, y el personal de servicio doméstico, que registró un incremento de 3,2%.
La ocupación informal llegó a 26,4% del total, lo que significa que aproximadamente una de cada cuatro personas ocupadas trabajaba en condiciones de informalidad. Aunque la tasa aumentó 0,2 puntos porcentuales en un año, el número total de trabajadores informales disminuyó 0,3%, hasta 2.451.443 personas.
El informe también registró una reducción en el tiempo destinado al trabajo. El promedio de horas efectivamente trabajadas llegó a 36 semanales, un 1,1% menos que en el mismo período de 2025. Entre los hombres, el promedio fue de 38,1 horas, mientras que entre las mujeres alcanzó 33,2 horas.
Por otra parte, la tasa de desempleo ajustada por factores estacionales se situó en 9,6%, con un aumento de 0,2 puntos porcentuales respecto del trimestre móvil anterior. Este indicador permite comparar períodos considerando las variaciones habituales que se producen durante el año.