
Barcelona concentra un tercio de las viviendas retiradas del mercado en 2025, mientras la presión de la demanda no deja de crecer. El escenario anticipa un 2026 marcado por la escasez y la tensión habitacional.
Por: Tomás Rodríguez Botto
La crisis del alquiler en España tiene un epicentro claro: Barcelona. La capital catalana se ha consolidado como uno de los mercados más tensionados del país, en un contexto donde la escasez de viviendas disponibles y el aumento sostenido de la demanda, configuran un escenario cada vez más complejo para inquilinos y propietarios. Así lo revela la última edición del Barómetro del Alquiler, elaborado por el Observatorio del Alquiler junto a la Fundación Alquiler Seguro y la Universidad Rey Juan Carlos.
Durante 2025, el stock de viviendas destinadas al alquiler de larga estancia cayó cerca de un 5 % a nivel nacional, mientras que el número de personas interesadas en arrendar un piso aumentó un 9 %, profundizando un desequilibrio estructural que ya se arrastra desde hace varios años. Sin embargo, la situación resulta especialmente crítica en Cataluña, y particularmente en Barcelona, donde una de cada tres viviendas retiradas del mercado se localizó en la ciudad.
El fenómeno se explica, en gran parte, por los efectos derivados de la Ley de Vivienda impulsada por el Gobierno central, con el objetivo de facilitar el acceso habitacional, pero que según diversos analistas del sector, ha generado consecuencias opuestas. La entrada en vigor de los límites al precio del alquiler en las denominadas “zonas tensionadas”, aplicada en Cataluña desde marzo de 2024, ha incrementado la desconfianza entre propietarios, incentivando la retirada de inmuebles del mercado tradicional o su traspaso hacia otros formatos de arriendo.
Actualmente, 231 municipios catalanes operan bajo este régimen de control de precios, abarcando cerca del 90 % de la población regional. No obstante, lejos de contener los valores, los precios han continuado al alza, mientras la oferta disponible se contrae de manera acelerada.
La presión de la demanda alcanza cifras inéditas. En Barcelona, cada vivienda publicada recibe en promedio 462 solicitudes en apenas diez días, reflejando la magnitud del déficit habitacional.
A escala nacional, el precio medio del alquiler cerró 2025 en 1.184 euros mensuales, lo que representa un incremento interanual del 5,9 %. Si bien esta subida muestra una desaceleración respecto al alza del 11,3 % registrada en 2024, los valores continúan ubicándose en niveles históricamente elevados.
En tanto, desde el Observatorio del Alquiler advierten que, en los grandes mercados urbanos —como Madrid, Barcelona, Baleares y Málaga—, los precios tienden a estabilizarse, principalmente porque los inquilinos ya destinan cerca del 40 % de sus ingresos netos al pago de la renta, un umbral que limita la capacidad de absorber nuevos incrementos.