
Por: Michelle Zaror, CEO & Founder de Zaror Invest
Cuando decidí emprender en la industria inmobiliaria, mi hijo tenía apenas ocho meses. No tenía socios, tampoco certezas absolutas. Sólo tenía la convicción de que quería construir algo que dejara huella y de lo que él pudiera sentirse orgulloso algún día.
En ese momento entendí algo que muchas madres conocen bien: cuando una mujer se convierte en mamá, cambia también su forma de mirar el futuro. Ya no se trata sólo de crecer profesionalmente o alcanzar metas personales. Se trata de construir estabilidad, tranquilidad y oportunidades para quienes dependen de una.
Emprender mientras se vive la maternidad no es fácil. En mi caso, significó enfrentar jornadas interminables, sacrificar tiempo personal e incluso aprender a convivir con la culpa de no poder llegar a todo. Durante mucho tiempo sentí que debía demostrar el doble en una industria históricamente masculina y altamente competitiva.
Sin embargo, también descubrí que ser mamá entrega herramientas muy valiosas para liderar: resiliencia, capacidad de adaptación, tolerancia a la incertidumbre y una enorme fuerza para seguir adelante incluso en los momentos más complejos.
Esa mirada es también la que hoy aplico al negocio inmobiliario. Durante años, el mercado se acostumbró a vender expectativas: proyectos en blanco o en verde que prometían una rentabilidad futura, pero donde muchas veces las condiciones cambiaban antes de la entrega. Hoy el escenario es distinto y las personas necesitan más certezas que promesas.
Por eso decidimos enfocarnos en departamentos con entrega inmediata. Porque en tiempos de incertidumbre, poder ver la propiedad, recibirla y comenzar a rentabilizarla entrega seguridad. Más aún en un contexto donde existen oportunidades difíciles de repetir: tasas de interés subsidiadas, facilidades de financiamiento y precios presionados por el sobre stock acumulado tras la pandemia.
Muchas veces escucho que las personas prefieren esperar “el momento perfecto” para invertir. Pero la inversión inmobiliaria siempre ha sido una decisión de largo plazo. Lo importante no es perseguir ganancias rápidas, sino tomar buenas decisiones en momentos estratégicos.
Yo misma decidí invertir en entrega inmediata porque entendí que hoy existe una oportunidad real para construir patrimonio con mayor estabilidad y menos especulación.
Y quizás ahí está una de las lecciones más importantes que me ha dejado la maternidad: entender que construir patrimonio no es solamente acumular bienes. Es construir tranquilidad, seguridad y futuro para quienes más queremos.