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16 febrero, 2026 /

El envejecimiento de los trabajadores pone presión al sector construcción y obliga a acelerar cambios

La creciente edad promedio de la fuerza laboral comienza a afectar la disponibilidad de mano de obra en la construcción, tanto en Chile como en otros mercados, abriendo un debate sobre productividad, tecnología y planificación a largo plazo.

Por Tomás Rodríguez Botto 

El sector de la construcción enfrenta un escenario que ya dejó de ser una proyección para convertirse en un factor concreto de riesgo operativo: el envejecimiento sostenido de su fuerza laboral. Diversos estudios nacionales e internacionales coinciden en que la falta de recambio generacional está tensionando la cobertura de vacantes, la ejecución de proyectos y la productividad del rubro.

En el caso chileno, un estudio desarrollado por CIEDESS junto al OTIC de la Cámara Chilena de la Construcción, muestra que más de un tercio de los trabajadores del sector supera los 50 años, alcanzando un 34,6% del total. En contraste, la presencia de jóvenes entre 15 y 29 años se redujo a 15,4%, un dato que enciende alertas sobre la continuidad de los oficios y la sostenibilidad del empleo en el mediano plazo.

Brechas generacionales y dificultad para cubrir vacantes

La situación no es aislada. En España, el Observatorio Inmobiliario 2025 reveló que más del 55% de los trabajadores del rubro tiene más de 45 años, superando ampliamente el promedio de otros sectores productivos. A ello se suma un fenómeno persistente: entre 2016 y 2024, las vacantes no cubiertas en la construcción se cuadruplicaron, convirtiéndola en la actividad con mayores dificultades para atraer talento, con un volumen equivalente al 0,5% del total de ocupados.

Desde iConstruye, advierten que el impacto ya es visible en la operación diaria del sector. Su gerente general, Ignacio Vila, señala que “estos datos muestran que el envejecimiento de la fuerza laboral ya no es una proyección futura, es una realidad que está impactando la productividad, los plazos y los costos de los proyectos. Si no se aborda con una mirada estratégica, el déficit de mano de obra calificada se va a profundizar”.

Sin embargo, la evidencia internacional también abre espacio para una lectura complementaria. Un estudio académico reciente sobre empresas en China sugiere que el envejecimiento poblacional puede derivar, bajo ciertas condiciones, en mejoras de productividad. Esto ocurre cuando las organizaciones reaccionan a la escasez de trabajadores mediante mayores inversiones en capital, capacitación, automatización y tecnología.

En esa línea, Vila subraya que el desafío no pasa únicamente por reemplazar trabajadores, sino por transformar la forma en que se gestiona el conocimiento y la experiencia. “Esto refuerza la idea de que la clave es planificar mejor. La experiencia de los trabajadores senior es un activo fundamental, pero debe integrarse a procesos más eficientes, apoyados en tecnología, datos y mejor gestión del conocimiento. 

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