
Capital Inteligente, por ejemplo, para 2026 proyecta “un proceso de normalización del mercado, con mayores inicios de obra, reducción gradual del stock y condiciones hipotecarias que siguen siendo competitivas”.
Por: Leonardo Núñez
El mercado inmobiliario chileno cerró 2025 exhibiendo señales de recuperación luego de años de ajustes, con indicadores que apuntan a un repunte en la venta de viviendas y una reducción gradual del stock disponible, lo que ha reforzado el “optimismo moderado” entre desarrolladoras de proyectos residenciales.
Las ventas de viviendas nuevas en la Región Metropolitana se aceleraron durante el último año, cerrando con un aumento bruto de cerca de 28% en comparación con 2024 cuando se consideran las ventas netas (incluyendo desistimientos de compra), impulsadas en gran parte por el subsidio a la tasa hipotecaria que opera desde junio de 2025 y que ha reducido el costo de los dividendos mensuales.
Según la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), entre enero y diciembre de 2025 se vendieron 26.386 unidades brutas en la Región Metropolitana, un 10% más que el año anterior. Para el cuarto trimestre, las ventas brutas mejoraron un 17%, lideradas tanto por departamentos (6.356 unidades) como por casas (1.084).
El impacto del subsidio a la tasa también se observa en segmentos de menor precio: las viviendas de menos de 4.000 UF, que son las que pueden acceder al beneficio, mostraron un desempeño destacado, con ventas acumuladas muy por encima de otros tramos de valor.
Otro factor clave ha sido la reducción de los desistimientos de compra, que estaban elevando las cifras de ventas netas en años recientes. La CChC ha atribuido esta caída de desistimientos a la normalización de las condiciones financieras registradas en los últimos meses, generando mayor certeza para quienes firman promesas de compraventa.
Pese al avance, el stock de viviendas sin vender sigue siendo alto: el ejercicio cerró con alrededor de 68 mil unidades disponibles, aunque esto representa un descenso respecto del máximo histórico de cerca de 70 mil observado en el tercer trimestre de 2025.
En este contexto, Capital Inteligente —firma gestora de inversiones inmobiliarias— proyecta que 2026 será un año de normalización, con expectativas de mayores inicios de obra, una reducción gradual del inventario disponible y condiciones hipotecarias competitivas que seguirán estimulando la demanda.
Según la firma que cerró 2025 con ventas por UF 6.425.037 a través de la comercialización de 160 activos y 225 proyectos pertenecientes a 47 inmobiliarias a nivel nacional, el énfasis estará en que los desarrolladores reactiven proyectos detenidos y aprovechen la recuperación paulatina de la confianza de los compradores.
En esa línea, Sandra Jerez, gerente general y fundadora de Capital Inteligente, si bien 2025 fue un año desafiante para la industria, se logró reactivar la demanda, principalmente en el segmento bajo las 4.000 UF, con foco en departamentos. Para 2026, la proyección apunta a “un proceso de normalización del mercado, con mayores inicios de obra, reducción gradual del stock y condiciones hipotecarias que siguen siendo competitivas”.
El escenario de brotes verdes se alinea con otras estimaciones del mercado. Proyecciones del sector, incluida la propia CChC, sugieren que las ventas podrían acercarse nuevamente a niveles históricos para 2026, con cifras del orden de 60 mil viviendas a nivel nacional, impulsadas por la combinación de mejores condiciones de crédito y un dinamismo sostenido de la demanda bajo 4.000 UF.
Analistas del mercado señalan que este repunte se da en un contexto mucho más selectivo que en ciclos anteriores: los compradores e inversionistas valoran cada vez más la calidad del activo, la demanda de arriendo y la liquidez futura del inmueble, por sobre variables como la plusvalía proyectada.
Con estos datos y perspectivas, el sector inmobiliario chileno encara 2026 con una lectura cautelosamente optimista: aunque aún lejos de los niveles máximos de la última década, el ajuste en ventas, la reactivación en segmentos clave y las proyecciones de normalización sugieren que la industria podría consolidar un nuevo equilibrio entre oferta y demanda durante el próximo año.