
La ampliación del beneficio a propiedades de hasta 6.000 UF, incorpora un universo cercano a 87.000 unidades dentro del programa. Sin embargo, el ahorro para el pie, el endeudamiento y las condiciones laborales continúan condicionando la capacidad de compra de los hogares.
Por Tomás Rodríguez Botto
La ampliación del subsidio a la tasa hipotecaria modificó de manera significativa el universo de viviendas nuevas que puede acceder al beneficio. Con el aumento del límite de precio hasta las 6.000 UF y la incorporación de 30.000 nuevos cupos, cerca de nueve de cada diez propiedades actualmente disponibles en el mercado quedan dentro del rango establecido por el programa.
Según los antecedentes del sector, de las aproximadamente 99.000 viviendas nuevas disponibles para la venta en el país, el 88,1% tiene un valor inferior a las 6.000 UF. Esto equivale a cerca de 87.200 unidades que, por precio, podrían formar parte del universo susceptible de utilizar el subsidio.
El escenario contrasta con las dificultades que todavía enfrenta la demanda para concretar una compra. La disponibilidad de viviendas no constituye por sí sola una garantía de mayores ventas, ya que los hogares deben cumplir igualmente con las condiciones exigidas por las instituciones financieras para acceder a un crédito hipotecario.
Entre los principales factores se encuentran los recursos necesarios para financiar el pie, el nivel de endeudamiento de las familias y la estabilidad de sus ingresos. Estas condiciones pueden dejar fuera del mercado a hogares que, pese a encontrarse frente a una vivienda dentro del nuevo límite de precio, no cuentan con capacidad suficiente para obtener el financiamiento.
Jorge Pino, economista senior de TOCTOC, señala que el FOGAES y otros instrumentos de apoyo, entre ellos la exención de IVA, “ayudan a reducir la renta exigida para el crédito hasta en un 13,6%”. Sin embargo, advierte que el ahorro necesario para el pie, el endeudamiento y la inestabilidad laboral continúan dificultando el acceso de una parte de los hogares.
La magnitud de la oferta disponible también marca el escenario que enfrenta el mercado. De las viviendas nuevas actualmente en venta, cerca de 50.000 corresponden a unidades terminadas y con entrega inmediata, equivalentes al 46,4% del stock total.
Para Diego De La Prida, Business Owner Inmobiliario Venta Nueva de TOCTOC, el desafío está en conseguir que esta oferta encuentre compradores. “El gran desafío reside en lograr que esta enorme oferta disponible logre encontrarse con una demanda que sigue muy golpeada por el endurecimiento del financiamiento bancario”, sostiene.
El impacto de una eventual recuperación de las ventas también se proyecta sobre los proyectos que actualmente se encuentran en distintas etapas de desarrollo. Una reducción del stock permitiría a las empresas mejorar sus niveles de inventario y generar condiciones para avanzar con nuevas obras.
Ignacio Vila, gerente general de ICONSTRUYE, plantea que “una mayor velocidad de venta de las viviendas reducirá el inventario actual y generará el escenario necesario para retomar proyectos inmobiliarios”.
El ejecutivo agrega que “un 25% de las obras en ejecución se encuentra actualmente en fases iniciales, las cuales podrían verse muy beneficiadas por este impulso al dinamizar toda la cadena de valor de la construcción”.