
La medida excepcional permitirá demoler estructuras con daño irreparable sin trámites adicionales, mientras el catastro oficial supera las 4.400 fichas aplicadas sólo en la Región del Biobío tras los incendios forestales.
Por Leonardo Núñez
El Gobierno emitió una resolución excepcional que exime de permisos de demolición en la Región del Biobío, con el objetivo de acelerar la reconstrucción de las viviendas dañadas por los incendios forestales.
La decisión apunta a reducir los tiempos administrativos y permitir que las obras de reposición habitacional comiencen sin nuevos trámites, en un contexto donde miles de familias siguen esperando soluciones definitivas.
La medida permitirá demoler viviendas y estructuras que presentan daño irreparable o constituyen un riesgo para la seguridad, despejando los terrenos para iniciar la construcción de nuevas soluciones habitacionales.
Según informó el Ejecutivo, la exención se enmarca en el Plan de Reconstrucción para la zona centro-sur, que considera no solo la reposición de casas, sino también la recuperación integral de barrios, infraestructura y espacios públicos.
El Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) cifró en 3.790 las Fichas 2 aplicadas en el Biobío, instrumento técnico clave para definir el tipo de solución habitacional que requiere cada familia afectada. En paralelo, el Ministerio de Desarrollo Social y Familia informó el cierre del proceso de la Ficha Básica de Emergencia (FIBE), alcanzando 4.441 registros en la región.
El ministro de Vivienda, Carlos Montes, destacó el despliegue de los equipos en terreno. “Es sumamente valorable el compromiso, el despliegue y la vocación de servicio de las y los funcionarios”, afirmó la autoridad, agregando que su trabajo ha sido fundamental “para responder con rapidez y eficacia a las necesidades de las comunidades afectadas por esta emergencia”.
Desde el Ejecutivo subrayan que la exención de permisos no implica relajar estándares técnicos ni de seguridad, sino eliminar trámites que, en contextos normales, pueden extender los plazos de demolición por semanas o meses. La implementación se realizará en coordinación con los municipios y los equipos técnicos del Serviu, con acompañamiento directo a las familias.
La reconstrucción en el Biobío forma parte de un proceso más amplio que también involucra a Ñuble y La Araucanía, regiones donde los incendios dejaron miles de hogares con daño severo o pérdida total.
En este escenario, la rapidez en la demolición de estructuras inutilizables se considera un paso crítico para iniciar obras definitivas antes del invierno.
Especialistas en gestión de emergencias han advertido que uno de los principales “cuellos de botella” tras las catástrofes suele estar en la etapa administrativa previa a la construcción. En ese sentido, la resolución busca evitar que la reconstrucción se retrase por tramitaciones municipales que, aunque necesarias en condiciones normales, pueden resultar incompatibles con la urgencia social de la emergencia.
El Gobierno afirmó que continuará evaluando nuevas herramientas legales y administrativas para dar mayor celeridad al proceso, mientras avanza la planificación de soluciones habitacionales definitivas.