
A un mes de la catástrofe, el gobernador Óscar Crisóstomo alertó que de 184 viviendas de emergencia solicitadas, solo la mitad se ha instalado y apenas ocho están realmente habitables, con luz, agua y fosa sanitaria.
Por Leonardo Núñez
A 30 días de los incendios forestales que golpearon a Ñuble, el problema para cientos de familias damnificadas ya no es solo lo que se quemó, sino lo que no llega: una vivienda de emergencia en condiciones dignas para pasar las próximas semanas y enfrentar el avance del otoño.
El gobernador regional, Óscar Crisóstomo, advirtió que la lenta instalación y la falta de servicios básicos están transformando la reconstrucción en una “segunda emergencia” para los afectados.
En conversación con El Diario de Cooperativa, la autoridad cifró el impacto regional en “cerca de 800 familias damnificadas y 374 viviendas totalmente dañadas”, y recalcó que el proceso de recuperación “no ha sido fácil como hubiéramos querido”.
El punto crítico, dijo, está en las soluciones de emergencia que permiten salir del hacinamiento, del allegamiento o de la dependencia de familiares.
Crisóstomo detalló que se solicitaron 184 viviendas de emergencia, “no es una cifra inalcanzable”, pero que se ha instalado “solamente el 50%”. El dato más duro, subrayó, es que de ese universo “solamente ocho” cuentan con las condiciones mínimas para ser habitadas: “con luz, agua y fosa sanitaria”, tras un mes desde la emergencia.
“Ahí hay un cuello de botella que, a pesar de toda la emergencia que hemos tenido todos estos años, el sistema todavía no se prepara”, cuestionó el gobernador, apuntando a un problema que se repite en cada temporada de incendios: capacidad limitada, coordinación lenta y una cadena de instalación que no siempre llega con la misma velocidad con la que se levantan los anuncios.
La autoridad regional puso un objetivo medible sobre la mesa: “el 100% de la vivienda instalada y habitable” en un plazo de 30 días. Y sumó un segundo hito, para que en el mismo período puedan comenzar a entregarse los primeros subsidios de vivienda a quienes cumplan requisitos, junto con planes de recuperación económica, especialmente para el turismo y el mundo rural.
Otra arista de la tensión es la transparencia del avance. Crisóstomo recordó que en procesos anteriores existía un seguimiento público en línea y pidió un sistema similar: “Sería muy bueno que existiera información en línea, actualizada y transparente… en el 2010 uno podía acceder como ciudadano a cómo iba el proceso día por día, pero eso falta”, advirtió, en un escenario donde además de traspaso de gobierno —según dijo— “se van perdiendo los datos”.
Desde el Gobierno, el ministro de Vivienda, Carlos Montes, reconoció demoras y explicó que las viviendas de emergencia actuales son “más sofisticadas”, con baño y cocina, lo que aumenta los plazos de fabricación e instalación. “Antes la mediagua era muy rápida… hoy en día esto es más lento”, sostuvo en Radio La Discusión, señalando que el proceso también enfrenta dificultades por calidad de instalación y condiciones de terreno.
En paralelo, el ministro del Interior, Álvaro Elizalde, aseguró en Cooperativa que se trabaja en un proyecto para modificar la institucionalidad de emergencias y reconstrucción, en el marco del nuevo Ministerio del Interior.