
Este tipo de hogares representa ya el 35% del total nacional, lo que genera una creciente demanda por viviendas más pequeñas, accesibles y adaptadas a las necesidades de la tercera edad.
Por Leonardo Núñez
En México, el fenómeno de los “nidos vacíos” —hogares compuestos por adultos mayores que viven solos o en pareja— está modificando profundamente el mercado inmobiliario.
Según datos publicados por Inmobiliare, este tipo de hogares representa ya el 35% del total nacional, lo que genera una creciente demanda por viviendas más pequeñas, accesibles y adaptadas a las necesidades de la tercera edad.
Este cambio demográfico no solo afecta la oferta y demanda de propiedades, sino también el diseño urbano, la planificación de servicios y la inversión inmobiliaria.
Las desarrolladoras comienzan a enfocarse en proyectos habitacionales inclusivos, con accesibilidad universal, cercanía a servicios médicos y espacios comunitarios que fomenten la integración social.
“Cada vez más adultos mayores buscan departamentos funcionales, bien ubicados y con amenidades que les permitan mantener autonomía y calidad de vida. Este segmento representa una oportunidad estratégica para desarrolladores e inversionistas, porque combina bienestar, comunidad y plusvalía. Vender la casa familiar permite acceder a espacios compactos en zonas consolidadas y seguras, al tiempo que se libera liquidez para disfrutar del retiro y proteger el legado patrimonial al estar en zonas de alta demanda y seguras”, señaló Gabriela Serrano, Project Manager de Up Santa Fe y Agwa Bosques en Desarrolladora del Parque.
De acuerdo con el INEGI, más del 12% de la población supera los 60 años y, de acuerdo con proyecciones del Consejo Nacional de Población (Conapo), esta cifra se duplicará para 2050, alcanzando casi el 25 por ciento.
El caso chileno
El fenómeno de los “nidos vacíos” abre oportunidades para inversionistas, arquitectos y urbanistas que deseen responder a esta nueva realidad. La adaptación del parque habitacional, la creación de comunidades inclusivas y el desarrollo de modelos de copropiedad para adultos mayores son algunas de las estrategias emergentes.
En Chile, el envejecimiento poblacional sigue una tendencia similar. Según cifras del Ministerio de Desarrollo Social y Familia, más del 19% de la población chilena tiene 60 años o más, y se proyecta que para 2050 este grupo representará cerca del 30%.
Esto ha impulsado iniciativas como el Programa de Viviendas Tuteladas del Minvu, que ofrece soluciones habitacionales para adultos mayores con autonomía, pero que requieren acompañamiento social.
Además, el auge de viviendas intergeneracionales y el co-living senior comienza a ganar terreno en comunas como Ñuñoa, Providencia y Las Condes, donde se combinan diseño funcional, seguridad y espacios compartidos.