
Tras siete años de ausencia, el espectáculo de fin de año vuelve al corazón de Santiago con drones, pirotecnia de bajo ruido y un cartel musical de alto nivel. El evento reactiva hoteles, restaurantes y arriendos de corta estadía en torno a la Alameda y La Moneda.
Por Leonardo Núñez
Después de haber sido suspendido en 2019, el tradicional espectáculo de Año Nuevo en la Torre Entel regresa para dar la bienvenida a 2026 con una producción de estándar internacional. El retorno del evento no solo tiene una carga simbólica para la ciudad, sino que también está generando un impacto directo en el turismo urbano, el comercio nocturno y el mercado de arriendos temporales del centro de Santiago.
Según confirmó Claudio Anablón, gerente de Asuntos Corporativos de Entel, el show comenzará a las 21:00 horas con un evento musical en vivo. A las 22:00 horas se realizará un preshow con 1.000 drones de luz, mientras que a las 00:00 horas se iniciará el espectáculo de fuegos artificiales, de bajo impacto sonoro, con una duración aproximada de 15 minutos consecutivos.
“Tras siete años tenemos todo preparado para recibir el 2026 juntos, en comunidad y desde uno de los lugares más emblemáticos de Chile”, señaló.
La fiesta contará con presentaciones de Américo, La Noche, Princesa Alba y la DJ Isabella Serafini, consolidando una parrilla pensada para públicos amplios y familiares. La producción estará a cargo de una empresa con experiencia en espectáculos realizados en hitos como el Palacio de Versalles, la Torre Eiffel, Londres y Dubái, lo que refuerza la apuesta por un evento de categoría mundial.
El regreso del show ya se refleja en el mercado inmobiliario de corta estadía. Hoteles del sector central han lanzado packs especiales que incluyen cena y fiesta con vista privilegiada al espectáculo, como ocurre en recintos cercanos a la Alameda y la Estación Central. En paralelo, portales inmobiliarios exhiben arriendos de departamentos con vista directa a la Torre Entel por valores que fluctúan entre $40.000 y $60.000 por noche, pensados para grupos pequeños que buscan vivir el evento desde espacios privados.
Un ejemplo es la oferta de departamentos de 27 m², con un dormitorio y un baño, ubicados en pisos altos, que se arriendan desde la tarde del 31 de diciembre hasta el 1 de enero, destacando como principal atributo la vista directa al show pirotécnico. Este tipo de avisos confirma el atractivo del centro para el arriendo ocasional asociado a eventos masivos.
La actividad también alcanza al rubro gastronómico. Restaurantes del centro histórico y barrios aledaños han ofrecido cenas de Año Nuevo con valores referenciales que, según experiencias de temporadas anteriores, oscilan entre $110.000 y $165.000 por persona, dependiendo de si la experiencia es en salones interiores o terrazas, generalmente incluyendo cotillón y fiesta posterior.
Desde el punto de vista urbano, el evento contempla cortes de calles y un plan especial de seguridad, coordinado con Carabineros, la Delegación Presidencial y la Municipalidad de Santiago. Para el sector inmobiliario, este tipo de celebraciones actúa como un catalizador de reactivación: mejora la percepción del centro, impulsa el uso mixto —residencial, comercial y turístico— y refuerza el valor simbólico de hitos urbanos como la Torre Entel.
Con más tecnología, pirotecnia de menor impacto y una oferta cultural amplia, el regreso del show de Año Nuevo consolida al centro de Santiago como escenario de grandes eventos urbanos, demostrando cómo la programación cultural puede incidir directamente en la dinámica inmobiliaria, el turismo y la recuperación de la vida nocturna de la capital.