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1 diciembre, 2023 /

La “quinta fachada” o las “azoteas 2.0”

Por: Eduardo Ricci Burgos, abogado de negocios COHLERS + Partners. 

Se suele encasillar a las ciudades a partir de la relación o interacción urbana que generan sus fachadas, las alturas y las densidades de sus edificaciones, en suma, las cualidades de su diseño, espacios y construcción; para otros, será en razón del entorno geográfico en que se encuentra emplazada, sus áreas verdes, vías de acceso y circulación; pero pocas veces miramos los techos y las azoteas, con su impacto en las ciudades como un parámetro más para calificar o medir la bondad de una ciudad. 

Cuando Le Corbusier, las reconoció y bautizó como la “quinta fachada” en 1926, su visión del concepto de una terraza jardín, instaló a los techos en la mira de la discusión urbana en forma definitiva. 

Existen en Chile aproximadamente 20.004 plazas y 454 parques, pero solo 7,6 millones de sus habitantes viven en comunas con una superficie de áreas verdes, lo que está lejos del estándar recomendado por las autoridades, donde sólo 18 de 117 comunas (11,6% de la población de ciudades de más de 50.000 habitantes) cumplen con ese estándar, por lo que no suena descabellado pensar un real uso de la quinta fachada.

Lamentablemente, las azoteas son las destinatarias forzadas de instalaciones técnicas, cajas de ascensores, shafts de ventilación y antenas de todo tipo, siendo verdaderos cementerios de todo lo técnico, poco agradable y práctico de la comunidad vertical, alojando la cara fea y escondida de cada edificio. 

Sin embargo, bien usadas como un espacio de carácter paisajístico o como un área habitable, la quinta fachada presenta beneficios como mecanismo eficaz para lograr mayor aislación térmica, mejora la protección contra el sol, evita cambios abruptos de temperatura y genera economía de calefacción, absorción de CO2 y la posibilidad de retención del agua de lluvia (evitando colapsos de alcantarillados), entre otros.

Mejorar esto, depende en gran parte, del marco jurídico regulatorio de las autoridades competentes sobre la materia, del incentivo y apoyo de privados, pues se necesita una modificación normativa que permita extender y fomentar el uso de las azoteas y convertirlas en un lugar de esparcimiento y revitalización urbana para provecho de la comunidad del inmueble mismo y para terceros. 

Un ejemplo claro de todo ello, es el caso de “Redetejas”, red ciudadana de pequeños espacios culturales, quienes desarrollan en España lo que ellos llaman “encuentros de azoteas“, trabajando con comunidades, artistas, invitados y colectivos, interesados en organizar eventos, para así, sacar provecho de estos espacios.

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