- 11 agosto, 2025 - 7:00 am
Desempleo y construcción: Directamente vinculados
La tasa de desempleo en Chile aumentó al 8,9% en mayo de 2025, frente al 8,3% en el mismo período del 2024. Por su parte, la industria de la construcción ha experimentado una significativa destrucción de empleos en el último año, con una pérdida de 35.868 puestos de trabajo hasta junio, según. Esta tendencia negativa se ha prolongado durante 4 años consecutivos, con ventas muy por debajo del promedio al que estábamos acostumbrados.
Entre los factores que han contribuido a esta situación está la caída de la inversión privada, que ha afectado directamente a la industria de la construcción, ya que esta depende en gran medida de la demanda de proyectos inmobiliarios y de infraestructura; la falta de eficiencia en la gestión administrativa y la burocracia excesiva que continúan obstaculizando el desarrollo de proyectos y aumentando los costos.
Nuevamente, causas conocidas, pero esto no se detiene aquí, porque hay otros componentes que han generado el desincentivo de la industria que tienen que ver más con la línea de dónde se ha puesto el foco en este último Gobierno. Así, las exigencias laborales y la necesidad de cumplir con normas y regulaciones más estrictas, han aumentado sin duda, los costos y la complejidad de los proyectos de construcción.
Igualmente, el sostenido aumento del salario mínimo ha incrementado los costos laborales para las empresas de construcción, lo que ha afectado su competitividad y rentabilidad. Ni hablar, entonces, de las reformas laborales acumuladas que han generado incertidumbre y han afectado la estabilidad y la competitividad de un sector que era hace cuatro años, un pilar económico a nivel país.
Si bien, a la fecha ya se han implementado incentivos fiscales y financieros, para fomentar la inversión privada en proyectos de construcción, la permisología sigue sin simplificarse para el desarrollo de proyectos de construcción, y aunque hay ejemplos de países que son aún más burocráticos con los procesos de autorización, lo cierto es que las grandes diferencias hacen que el sistema funcione. Esto radica en que la gestión administrativa cuenta con proceso más estructurados, con mayor control y supervisión, así como las políticas públicas contemplan más incentivos, por lo que naturalmente, coexiste un mercado con más experiencia y especialización.
Dicho lo anterior, sería fundamental proporcionar capacitación y formación a los trabajadores de la construcción para mejorar su productividad y competitividad, e implementar herramientas y tecnologías para mejorar la eficiencia y la transparencia en la gestión administrativa de proyectos de construcción. Quizás así, se logre mejorar la empleabilidad y productividad, donde encontremos oportunidades en proyectos de infraestructura pública, como carreteras, puentes y edificios públicos, para estimular la economía de la mano de pequeñas y medianas empresas.