
Ivan Poduje, futuro ministro de la Vivienda, y Martín Arrau, de Obras Públicas, asumirán el rol de liderar la futura reconstrucción.
Por: Leonardo Núñez
Los incendios forestales que afectan a las regiones de Ñuble y Biobío comienzan a delinear una crisis habitacional de gran magnitud.
Y aunque las cifras oficiales aún están en proceso de actualización, expertos y autoridades coinciden en que el número final de viviendas destruidas superará las 1.000 unidades, concentrando uno de los impactos urbanos y residenciales más severos de los últimos años en la zona centro-sur.
Desde el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED), el ministro del Interior, Álvaro Elizalde, entregó un balance tras el cierre del último COGRID nacional. Según detalló, se mantienen 19 personas fallecidas, existen 19 albergues habilitados, 1.533 damnificados, 325 viviendas destruidas confirmadas y 1.140 inmuebles aún en evaluación, cifras que —advirtió— seguirán ajustándose a medida que avance el levantamiento en terreno.
Elizalde subrayó que sectores como Lirquén han resultado especialmente devastados y reiteró el llamado a evitar conductas de riesgo. Junto con ello, detalló el despliegue de albergues, medidas sanitarias, operativos del Registro Civil y refuerzos de conectividad en las comunas más afectadas, con el objetivo de sostener la respuesta de emergencia mientras se consolida el catastro definitivo.
En la misma línea, el Presidente Gabriel Boric entregó un crudo diagnóstico sobre la magnitud del daño habitacional. El Mandatario advirtió que las cifras preliminares —que inicialmente hablaban de unas 300 viviendas siniestradas— aumentarán de forma significativa en las próximas horas, proyectando que el total de casas destruidas superará con holgura el millar entre Ñuble y Biobío.
El Presidente Boric confirmó, además, que más de 800 personas ya se encuentran albergadas y que el Ministerio de Desarrollo Social inició la aplicación de la ficha FIDE en las zonas donde el fuego ha sido controlado, con el fin de acelerar la entrega de ayudas estatales. “Vamos a actuar sin complejos y restringir libertades individuales si es necesario para resguardar a la población y asegurar el combate a los incendios”, afirmó.
En paralelo al manejo de la emergencia, el foco político comenzó a trasladarse hacia la reconstrucción. El Presidente electo José Antonio Kast anunció que los futuros ministros Iván Poduje, en Vivienda, y Martín Arrau, en Obras Públicas, serán los encargados de liderar el plan de reconstrucción en las regiones afectadas.
Tras una reunión de monitoreo realizada este lunes, Kast sostuvo que “nuestra responsabilidad será la reconstrucción de viviendas y de infraestructura crítica, siempre pensando en las víctimas y en las personas que más sufren hoy”. En el encuentro participaron también los futuros ministros de Interior, Hacienda y Desarrollo Social, delineando una coordinación temprana entre carteras clave.
Desde el equipo del presidente electo señalan que el proceso estará centrado en una rápida articulación con municipios, direcciones de obras, Serviu y seremías, además de Bienes Nacionales, para evitar cuellos de botella en la disponibilidad de suelo. En Obras Públicas, en tanto, se levantará un catastro de rutas urbanas y rurales dañadas, así como del estado de los sistemas de Agua Potable Rural.
La figura de Poduje resulta estratégica por su experiencia en vivienda, ciudad e infraestructura, mientras que Arrau aporta un conocimiento directo del territorio de Ñuble, región de la que fue su primer intendente. Ambos ya han acompañado a Kast en reuniones de coordinación y en el intercambio de información con el actual gobierno.
Para el mundo inmobiliario y de la construcción, la magnitud del daño anticipa un desafío mayor: reconstruir en un contexto de emergencia social, alta demanda habitacional y presión por resultados rápidos. La forma en que se articule este proceso marcará no solo el futuro urbano de Ñuble y Biobío, sino también una de las primeras pruebas de gestión del próximo gobierno.