
La residencia donde vivió la actriz en sus últimos meses enfrenta una disputa legal entre sus actuales dueños y las autoridades de preservación cultural.
Por Leonardo Núñez
La última residencia de Marilyn Monroe, ubicada en Brentwood, vuelve a estar en el centro de la polémica. La propiedad, adquirida en 2023 por Brinah Milstein y Roy Bank por US$ 8,35 millones, enfrenta una posible demolición luego de que sus dueños presentaran una demanda para revocar su designación como monumento histórico-cultural.
El inmueble, construido en 1929 con estilo de hacienda española, fue el hogar de Monroe durante los seis meses previos a su muerte en 1962 (en la imagen de esta nota se ve a la actriz frente a la porpiedad).
Sin embargo, los actuales propietarios alegan que “no hay pruebas físicas de que la actriz haya vivido allí”, y denuncian que la ciudad de Los Ángeles actuó de manera irregular al otorgar la protección patrimonial tras obtener un permiso de demolición.
Las autoridades locales, junto a organizaciones como “Los Angeles Conservancy”, defienden el carácter histórico de la vivienda, señalando que es “la única casa que la estrella compró como mujer soltera” y un símbolo cultural que trasciende generaciones.
“Menos del 3% de las propiedades históricas de la ciudad están dedicadas a la historia de mujeres. Si no preservamos la de Monroe, ¿qué mensaje enviamos?”, declaró Heather Goers, conservacionista que lideró el informe que permitió la protección del inmueble.
La disputa también ha puesto en evidencia el impacto turístico de este tipo de propiedades. Las casas vinculadas a celebridades en Los Ángeles son una de las principales atracciones, con recorridos diarios que pasan por Brentwood y otras zonas icónicas, lo que ha generado tensiones con los residentes del vecindario, que denuncian invasiones de privacidad y hasta uso de drones sobre la vivienda.
El Tribunal Superior del Condado de Los Ángeles deberá resolver en las próximas semanas si mantiene la protección o autoriza la demolición.