
Por: Gabriela Sabadini, Directora Técnica, Chile Green Building Council.
De acuerdo a datos de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), los mercados de finanzas sostenibles presentaron un panorama mixto en 2024. La emisión de bonos sostenibles alcanzó un máximo histórico, mientras que las entradas de fondos sostenibles, se desaceleraron y la cautela de los inversores se intensificó.
Cautela razonable si pensamos que actualmente, más de un 70% de los consumidores se preocupan del impacto ambiental de los productos que adquieren y una cantidad importante de países, tanto desarrollados como en vías de desarrollo, continúan en el desarrollo de normativas y estándares con el objetivo de mejorar la transparencia y abordar las preocupaciones frente al greenwashing.
En este sentido, las taxonomías de financiamiento sostenible entregan un marco de clasificación que permite identificar y determinar, mediante la generación de un idioma común y basado en la ciencia, qué actividades económicas pueden considerarse medioambientalmente sostenibles, permitiendo la comparabilidad de activos, actividades y proyectos en cuanto a su sostenibilidad medioambiental.
Con esto se le da una mayor credibilidad a la divulgación de este tipo de información, entregando más transparencia a los mercados, eliminando fricciones de información, haciendo más eficiente el mercado y evitando el lavado verde y ayudando a aumentar el interés de los inversionistas asegurando que su financiamiento contribuya de manera eficiente y efectiva a los objetivos de sostenibilidad que se definan.
Y es que no es menor que alrededor del mundo cerca de 50 países, entre ellos Chile, ya cuenten con una herramienta de este tipo, definiendo los criterios relevantes para cada uno de ellos, los objetivos medioambientales y sociales, y una serie de sectores donde se aplican definiendo métricas y mínimos para catalogar una actividad económica como sostenible.
En el caso de Chile, el Sistema de Clasificación o Taxonomía de Actividades Económicas Medioambientalmente Sostenibles, fue lanzada el 31 de mayo pasado, mandatada por el Ministerio de Hacienda, buscando contribuir al desarrollo sostenible del país y promoviendo la alineación del financiamiento, tanto público como privado, con los objetivos medioambientales establecidos por Chile con los compromisos internacionales de descarbonización y con estándares de divulgación globales.
Lo anterior, abre oportunidades de inversión y ofrece un marco claro que promueve la correcta alineación con la sostenibilidad de una empresa u organización, eliminando el riesgo reputacional y reforzando la transparencia hacia los inversionistas. Todo en beneficio del sector financiero, que obtiene con la taxonomía una clasificación y mínimos claros para su evaluación y a las empresas, que buscan que sus proyectos cumplan con estándares mínimos de sostenibilidad comparables y transparentes.