
El despliegue de sistemas de reconocimiento facial en aeropuertos, controles fronterizos y estadios durante la Copa del Mundo, está posicionando la biometría como una herramienta clave para administrar grandes flujos de personas. La experiencia ya comienza a influir en proyectos de seguridad, movilidad y gestión de recintos en Latinoamérica, incluido Chile.
Por Tomás Rodríguez Botto
El Mundial de Fútbol 2026 no solo está dejando innovaciones dentro del terreno de juego. La organización del torneo también se ha convertido en un laboratorio de tecnologías orientadas a optimizar la movilidad de millones de personas, donde la biometría facial emerge como uno de los principales protagonistas.
El uso de sistemas de reconocimiento facial se ha extendido a distintas etapas de la experiencia de los visitantes, desde los controles migratorios hasta el acceso a estadios y otros eventos de alta convocatoria. El objetivo es agilizar los procesos de validación de identidad, disminuir tiempos de espera y fortalecer los estándares de seguridad mediante plataformas completamente digitales.
La expansión de estas soluciones también se refleja en las proyecciones de la industria. De acuerdo con un estudio de Persistence Market Research, el mercado global de reconocimiento facial aplicado a aeropuertos alcanzaría un valor de US$ 3.245 millones en 2025 y crecería hasta US$ 8.872 millones en 2032, lo que representa una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) de 15,5%.
“Estamos viendo cómo la identidad digital se convierte en una infraestructura de confianza. La biometría permite verificar identidades de manera rápida, segura y prácticamente sin contacto para el usuario, lo que mejora tanto la experiencia como la seguridad”, señala Alberto Juárez, vicepresidente de Digital ID & Trust de Sovos.
El funcionamiento de estos sistemas comienza con el enrolamiento previo del usuario, quien vincula su identidad con una entrada o autorización digital. Posteriormente, cámaras especializadas comparan automáticamente la imagen capturada en el acceso con la información previamente registrada, permitiendo habilitar el ingreso en cuestión de segundos.
Además de agilizar la circulación, la tecnología aporta nuevas capacidades para controlar accesos, detectar personas con prohibición de ingreso, reducir la falsificación de entradas y limitar la reventa irregular de tickets, aspectos que hoy representan uno de los principales desafíos para los organizadores de eventos masivos.
“La biometría dificulta la suplantación de identidad, contribuye a combatir la reventa ilegal de entradas y fortalece la seguridad tanto dentro como fuera de los estadios”, agrega Juárez.
La implementación de soluciones biométricas también comienza a ganar terreno en la región. Brasil figura entre los mercados más avanzados gracias a la incorporación de reconocimiento facial en la totalidad de los accesos del Allianz Parque, recinto que ha reportado mejoras tanto en los tiempos de ingreso como en el control sobre la venta irregular de entradas.
Argentina, por su parte, ha fortalecido los mecanismos de identificación de asistentes mediante programas como Tribuna Segura, mientras que festivales, conciertos y otros espectáculos masivos incorporan progresivamente plataformas de validación biométrica para reforzar sus protocolos de acceso.
En Chile, las primeras experiencias comenzaron con pilotos en recintos deportivos y posteriormente se extendieron al Registro Nacional de Hinchas. Paralelamente, diversos estadios han iniciado procesos de evaluación e implementación de reconocimiento facial como parte de sus planes de modernización y seguridad.