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6 febrero, 2026 /

Reconstrucción en Valparaíso: Las discrepancias y desafíos que dejó la reunión entre ministro montes y su sucesor Poduje

Aunque el encuentro fue calificado como “republicano” por ambas partes, persistieron diferencias de fondo sobre plazos, metodología de avance y criterios para reconstruir las viviendas destruidas por los incendios.

Por Leonardo Núñez

La reconstrucción tras el megaincendio en la Región de Valparaíso volvió al centro del debate político luego de la primera reunión formal entre el actual ministro de Vivienda y Urbanismo, Carlos Montes, y su sucesor designado por José Antonio Kast, Iván Poduje.

La cita dejó en evidencia profundas discrepancias sobre el estado real de la reconstrucción en Viña del Mar.

Previo al encuentro, Poduje había cuestionado duramente las cifras difundidas por el Minvu, que hablan de un 45% de avance en la reconstrucción. Para el futuro ministro, ese cálculo es metodológicamente incorrecto.

“Si tenemos 4.600 viviendas destruidas y 470 viviendas construidas, eso es un 10% de avance”, sostuvo, subrayando que su medición considera la totalidad de las casas afectadas, independientemente de si cumplen o no los requisitos actuales para acceder a subsidios estatales, según declaró en entrevista con Tomás Mosciatti.

Compromisos y desafíos

Tras la reunión, Poduje reiteró su compromiso de reconstruir las 4.609 viviendas destruidas por el incendio, incluso aquellas que hoy el Gobierno considera “no hábiles” por razones normativas.

“Para nosotros no hay viviendas inhábiles. Todos los techos que se quemaron tienen que ser repuestos”, afirmó, marcando una diferencia conceptual con la actual administración.

Desde el Minvu, Montes defendió la cifra de 45% de avance, explicando que esta se calcula sobre el universo de 2.716 viviendas hábiles para recibir ayuda estatal, de acuerdo con la normativa vigente. El ministro sostuvo que el criterio no es discrecional, sino que está definido en el Decreto Supremo 332, norma que regula el acceso a subsidios y que, recordó, data de 2002 y ha sido modificada en distintas administraciones.

Otro de los puntos de fricción fue el rol de la permisología y las restricciones ambientales. Poduje atribuyó parte importante de los retrasos a decisiones administrativas erradas y a trabas regulatorias. “No sabían cómo aplicar los decretos que se debían aplicar en una catástrofe”, señaló, citando casos como proyectos detenidos por observaciones ambientales. Incluso calificó como “un crimen” que obras relevantes hayan estado paralizadas por largos meses, declaraciones que ya habían generado polémica días antes.

Montes, en tanto, reconoció la complejidad de los procesos, pero rechazó que exista un “fanatismo ambiental” que prime sobre la urgencia habitacional. En su intervención ante la prensa, sostuvo que el ministerio ha buscado equilibrar la protección del entorno con la necesidad de avanzar en soluciones de vivienda, y llamó, a no transformar las diferencias técnicas en un conflicto político.

En paralelo, Poduje adelantó algunas de las líneas que marcarán su gestión. Confirmó que impulsará una auditoría del ministerio a cargo de la Contraloría, con foco en convenios con fundaciones, y cuestionó el aumento de la dotación del Minvu, que hoy alcanza cerca de 6.500 funcionarios, con un incremento de alrededor de 1.400 personas en los últimos cuatro años: “No se justifica”, afirmó.

Respecto a los plazos, el futuro ministro fijó una meta clara y personal. “En 15 meses más la reconstrucción en Viña del Mar tiene que estar terminada. Si no se cumple, yo me tengo que ir”, aseguró en la entrevista con Mosciatti. Una definición que eleva la presión política y técnica sobre un proceso que, más allá del tono cordial del traspaso, sigue mostrando visiones contrapuestas entre el gobierno saliente y el entrante.

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