
La propiedad de la icónica actriz está en venta por US$27 millones.
Por Leonardo Núñez
La última residencia diseñada y habitada por Diane Keaton en Los Ángeles volvió al mercado, menos de dos meses después del fallecimiento de la actriz a los 79 años.
La icónica ganadora del Óscar —reconocida también por su pasión por la arquitectura y el diseño— había puesto en venta la propiedad a principios de este año por US$29 millones, pero ahora reaparece con un precio reducido a poco menos de US$27 millones.
Keaton adquirió el terreno en Sullivan Canyon, en la frontera entre Brentwood y Pacific Palisades, en 2011 por US$4,7 millones.
Según relata el portal especializado en lujo inmobiliario Robb Report, en esa época, la actriz decidió que aquel enclave ecuestre sería el escenario para su proyecto personal más ambicioso: construir una casa desde cero inspirada en la estética rústico-industrial que recopilaba en Pinterest. La vivienda terminó convertida en un híbrido entre granero y fábrica, resistente a terremotos e incendios. Su construcción concluyó en 2015.
Para materializar su visión, Keaton trabajó junto al arquitecto David Takacs y los diseñadores Stephen Shadley, Cynthia Carlson y Toben Windahl, quienes transformaron la estructura existente en un manifiesto arquitectónico. La casa fue tan significativa para la actriz que terminó convirtiéndose en el centro de su libro “La casa que Pinterest construyó”, publicación que relata el proceso creativo detrás de cada espacio.
El interior y exterior están revestidos con 75.000 ladrillos de arcilla recuperados, seleccionados por la propia Keaton y enviados desde Chicago específicamente para el proyecto.
La propiedad también cuenta con techo de acero, un silo decorativo y numerosos detalles artesanales. En total, ofrece cinco dormitorios y siete baños distribuidos en aproximadamente 857 metros cuadrados, con pisos de madera noble, hormigón teñido y ladrillo visto.
En el área principal destaca un salón de techos altos con vigas de madera y una chimenea encastrada en un muro de ladrillo encalado. Le siguen un comedor formal, una biblioteca con estanterías empotradas y dos suites principales, ideales para recibir invitados o dividir espacios de descanso.
Con su fusión entre artesanía, diseño industrial y narrativa personal, la casa vuelve al mercado como una pieza única del patrimonio creativo de Diane Keaton.