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3 agosto, 2026 /

El entorno de Cal y Canto vuelve a captar el interés inmobiliario en medio de la recuperación del centro de Santiago

El valor del metro cuadrado en el sector aumentó un 5,3 % en los últimos cinco años, mientras la zona concentra siete proyectos residenciales y nuevas iniciativas orientadas a revitalizar el casco histórico de la capital.

Por Tomás Rodríguez Botto

El proceso de recuperación del centro de Santiago ha vuelto a situar el entorno de Cal y Canto, así como el de Santa Ana, entre las zonas que concentran el interés de distintos actores vinculados al desarrollo urbano e inmobiliario. La conectividad, la cercanía a servicios y el impulso de diversas iniciativas públicas y privadas han contribuido a renovar el interés por uno de los barrios más emblemáticos de la capital. 

Actualmente, el sector reúne siete proyectos en comercialización con una oferta de 1.757 departamentos, de los cuales 574 permanecen disponibles. El valor promedio del metro cuadrado, en tanto, ha aumentado un 5,3 % durante los últimos cinco años.

La zona ha mantenido históricamente una demanda habitacional sostenida, impulsada principalmente por estudiantes, jóvenes profesionales y trabajadores que privilegian la cercanía a sus lugares de estudio y empleo.

“Históricamente ha existido una demanda permanente asociada a personas que buscan ubicación y conectividad. Son características que trascienden los ciclos del mercado y que permiten visualizar oportunidades con una mirada de largo plazo”, señala Juan Pablo García, gerente inmobiliario de AJ Urbana.

De acuerdo con datos de Tinsa by Accumin, el crecimiento de la zona se explica por la consolidación de Santiago Centro como un polo residencial, la escasez de suelo para nuevos desarrollos y la creciente valoración de sectores con acceso a servicios y una amplia red de transporte público.

La directora de Inteligencia de Mercado de la consultora, Paola Figueroa, explica que el comportamiento de este sector ha sido distinto al observado en otros barrios de la comuna.

“A diferencia de otros sectores de Santiago Centro, el entorno de Cal y Canto, y Santa Ana, arrastra un proceso de desvalorización asociado al deterioro del espacio público, problemas de seguridad y una menor percepción de calidad urbana. Sin embargo, durante el último tiempo hemos visto el anuncio de diversas inversiones públicas y privadas orientadas a recuperar este eje, lo que podría comenzar a revertir esa tendencia”, afirma.

La conectividad y el regreso del interés por el centro

La ampliación de la red de Metro, la recuperación gradual de los espacios públicos y el desarrollo de nuevas iniciativas han contribuido a reactivar el interés por el sector. A ello se suma el aumento de la actividad comercial, cultural y turística que se ha registrado en el centro de la capital durante el último tiempo.

Desde BMI Servicios Inmobiliarios señalan que la zona ha comenzado a mostrar signos de recuperación, después del impacto generado por el estallido social y por el complejo escenario económico que se desarrolló posteriormente.

“Durante el último tiempo hemos comenzado a observar una recuperación gradual. Poco a poco las personas están volviendo a mirar el centro como una alternativa atractiva, principalmente por su excelente conectividad, la amplia oferta de servicios y una relación entre precio y ubicación que sigue siendo competitiva”, sostiene Sergio Novoa, gerente general de BMI Servicios Inmobiliarios.

Según cifras de la consultora, el precio promedio de las viviendas en el sector de Cal y Canto pasó de UF 3.538 en abril de 2024 a UF 3.419 en abril de 2026, mientras que la oferta se ha adaptado a unidades de menor superficie y precios más competitivos

El desafío de la recuperación urbana

El eventual desarrollo de proyectos de reconversión también aparece como uno de los elementos que podrían influir en el futuro del sector. La vacancia de oficinas en Santiago Centro ha abierto la posibilidad de incorporar nuevos usos a parte de la infraestructura existente, especialmente a través de proyectos residenciales y de uso mixto.

“En aquellos inmuebles que cumplen las condiciones técnicas, normativas y económicas, los proyectos de uso mixto o residenciales pueden convertirse en una alternativa interesante para revitalizar determinadas zonas del centro, diversificar sus usos y responder a las nuevas dinámicas urbanas”, explica Novoa.

Desde Tinsa advierten que la consolidación de esta tendencia dependerá de la continuidad de las inversiones y de la capacidad para fortalecer la seguridad, la actividad económica y la percepción de calidad de vida en el entorno.

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