
Por: Álvaro Ricardi Mac-Evoy, Socio Fundador SPM Administración, Organizador y Director de ExpoCondominios – Advisor de Tecnología para la Copropiedad.
Esta semana partió con una notica que impactó a todos: el alza en los combustibles. La reacción fue casi automática y muchos optaron por ir a llenar el estanque, como en los tiempos del 27F.
He visto muchos análisis del impacto en distintas industrias y servicios, pero me interesa poder llevarlo al área chica del mundo de la copropiedad y cómo impacta en el futuro de las comunidades y a quienes las financian, es decir, a ustedes los copropietarios.
Por ejemplo, leí una nota por ahí que impactaría en los insumos de jardineros y a sus máquinas a combustión, lo cual es real pero de bajo alcance. Sin embargo, donde opino que será una gran diferencia es en la temporada que estamos próximos a enfrentar, el muy temido invierno y la necesidad de calefacción.
Existen métodos para paliar el alza que ya sufre mensualmente el m3 de gas, que es del orden del 8% mensual, desde mejorar la eficiencia energética de tus calderas, las metrobolsas, etc.
Todo eso es totalmente factible, pero el alza mundial del combustible afectará el costo de importación de los equipos por ende su compra final, el costo de transporte de los insumos mensuales que usa una comunidad, y el transporte de tu personal, que además de la reducción de la jornada laboral, hará que se encarezca esa mano de obra solo por el hecho de actualizar rentas por sobre el mínimo y los bonos de movilización, que ya no lograrán cubrir los costos mínimos de transporte.
El impacto generalizado en la calidad de vida de las personas y los costos de su propia familia en todas estas materias, provocará que sea tremendamente complejo sostener un alza que ya habíamos proyectado en los gastos comunes y se acelere con esta medida – y que francamente, en lo personal, aún no logro entender si se justifica o no -.
Así las cosas, es aquí donde la copropiedad muestra su fragilidad: La mayoría de los costos de un edificio –entre un 85% y 92%- están directamente relacionados con energía, personas y servicios. Para qué seguir siendo pesimistas en un escenario que ya todos entendemos que se viene difícil, per entonces ¿que podemos hacer como gestores de comunidades?…
Partamos con entender el origen de las alzas, preocupante de tener las instalaciones optimizadas, para no generar sobre consumos innecesarios; busca soluciones tecnológicas que permitan reducir gastos fijos asociados al recurso humano, ya que al momento de implementar podrás entregar una contención al panorama mundial, como cuando enfrentamos una pandemia que hizo empujar la línea media de costos fijos hacia arriba, que malamente, nos dejó acostumbrado a estos sobreprecios, pero aún así, salimos airosos.
Es un hecho que a mayor información y transparencia, mayor capacidad de gestión. Así, es clave tu entendimiento para transmitir seguridad y soluciones. La estructura presupuestaria básica de una comunidad para un funcionamiento normal es alta y tu gestión, estará focalizada en utilizar el recurso de manera inteligente.
Lo cierto es que se nos viene cuesta arriba. El impacto del alza es generalizado y transversal, tanto para el usuario de la comunidad como para el que trabaja en ella o presta servicios. Es una realidad y una molestia para todos, y tendremos nuevamente como administradores, enfrentar un “público” altamente estresado y disgustado.
En resumen, con estas decisiones a nivel país, no solo nos afecta el bolsillo sino que la salud mental de todos los chilenos y chilena, donde además, el nivel de ajustes tarifarios no se condice con mejoras salariales. Al final, siempre pagamos los últimos de la fila y este tipo de alzas, sube gastos y tensiona toda la estructura operativa y social de las comunidades.