
La probidad administrativa es un principio fundamental en la gestión pública que exige a las autoridades y funcionarios actuar con integridad, transparencia y honestidad en el ejercicio de sus funciones. En el contexto de la permisología, este principio es especialmente relevante, ya que implica la autorización o permiso para realizar actividades que pueden tener un impacto significativo en el patrimonio de un país.
Así las cosas, con los desafortunados desencuentros entre la la Subsecretaría de Patrimonio y la Contraloría General de la República, puesto que si bien la permisología, refiéndose al proceso de evaluación y autorización de proyectos o actividades que pueden afectar a la ejecución de un proyecto, no actúa igual para patrimonio que para un edificación nueva de un país, sigue siendo para ambas un tema complejo que involucra a diversas instituciones y actores, incluyendo en el 1er caso, al Consejo de Monumentos Nacionales.
Recientemente la Contraloría General de la República ha emitido un informe que critica la gestión del Consejo de Monumentos Nacionales en relación con la permisología, y según el informe, el Consejo no ha cumplido con sus obligaciones en materia de transparencia y publicidad, lo que ha generado dudas sobre la integridad del proceso de evaluación y autorización de proyectos, llevando incluso a dar oficio a la subsecretaria.
Y es que la historia nos ha dado lecciones respecto a la falta de transparencia y publicidad en la permisología, puede tener un impacto significativo, aunque sea un elefante blanco que se busque erradicar o al menos volverlo menos pesado. Algunos de los riesgos incluyen la pérdida de confianza en las instituciones y en el proceso de evaluación y autorización de proyectos.
Además, la falta de rigor en la evaluación y autorización de proyectos puede resultar en daños irreparables al patrimonio de un país, así como la falta de transparencia y publicidad, puede llevar a la ineficiencia en la gestión de recursos y a la pérdida de oportunidades para el desarrollo sostenible.
El principio de probidad administrativa es fundamental en la permisología, ya que implica la obligación de actuar con integridad, transparencia y honestidad en la evaluación y autorización de proyectos. Por lo que dentro de los deberes que se derivan de este principio incluyen la transparencia, en la información sobre el proceso de evaluación y autorización de proyectos debe ser accesible y transparente.
Igualmente de relevante es el buen manejo ético de la publicidad, respecto a lo que se informa sobre los proyectos aprobados y los criterios de evaluación deben ser públicos y accesibles; y por supuesto, la Imparcialidad que debe velar por la efectiva evaluación y autorización de proyectos deben ser imparciales y basadas en criterios técnicos y objetivos.
En definitiva, el principio de probidad administrativa es fundamental en la permisología y en el ejercicio del patrimonio de un país, por lo que es importante que las instituciones y actores involucrados en la permisología actúen con integridad, transparencia y honestidad, para garantizar la protección del patrimonio cultural, de edificios, monumentos, sitios arqueologicos y conjuntos urbanos de Chile.