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23 enero, 2026 /

Mantención de piscinas: los errores más comunes que afectan la calidad del agua y la seguridad en el verano

Creer que el cloro es suficiente, descuidar la limpieza física y no controlar los parámetros del agua son fallas frecuentes que pueden generar problemas sanitarios y mayores costos de mantención. Especialistas advierten que una piscina “aparentemente limpia” no siempre está en buenas condiciones y esto puede tener un precio valiosos en la seguridad. 

Por: Tomás Rodríguez Botto.

Con la llegada de las altas temperaturas, el uso intensivo de piscinas vuelve a poner sobre la mesa la importancia de una mantención adecuada. Sin embargo, uno de los errores más comunes entre los propietarios es asumir que el tratamiento químico basta para mantener el agua en buen estado, dejando de lado labores básicas de limpieza y control.

Cuando el cloro no basta: la importancia de la limpieza física

“El error más común es creer que el cloro hace toda la pega. En el fondo hay que tener en cuenta que la piscina requiere limpieza de pared, ahí se junta suciedad, requiere aspirado del fondo”, explica Manuel Eyzaguirre, gerente general de Kaltemp.

Según el especialista, una mantención eficiente debe combinar limpieza física, filtrado y control químico del agua. Cuando la rutina se limita solo al sistema de filtración, se vuelve necesario realizar limpiezas profundas de manera periódica. “En lo ideal es semanalmente, ya que eso significa limpieza fondo, cepillar pared, líneas de flotación y medir el pH y el cloro”, señala. A esto se suma una revisión más exhaustiva al menos una vez al año, que considere el estado de los equipos y un vaciado parcial para una limpieza completa de los fondos.

Otro punto clave es que el buen aspecto del agua no siempre es sinónimo de calidad. Existen señales claras que alertan sobre problemas, incluso cuando la piscina luce cristalina. “Paredes ásperas o resbaladizas, olor fuerte a cloro, irritación de ojos y piel, agua turbia, mancha en la línea de flotación o en el fondo”, enumera Eyzaguirre, advirtiendo que estos síntomas suelen estar asociados a un pH inadecuado, presencia de algas o uso excesivo de químicos.

En este proceso, el sistema de filtrado cumple un rol central al evitar el estancamiento del agua y eliminar impurezas: “El sistema filtrado cumple el rol de darle movimiento al agua y que no se produzca agua estancada, de eliminar contaminantes, polvo, impureza”. No obstante, aclara que su funcionamiento no reemplaza el uso de cloro u otros sistemas de desinfección.

Revisiones simples que marcan la diferencia en la temporada de verano

El mantenimiento del equipamiento también requiere atención periódica, especialmente en filtros de arena, donde el retrolavado y la revisión de posibles daños estructurales son fundamentales. La recomendación es que estos sistemas sean evaluados por un profesional cada cierto tiempo para prevenir fallas mayores.

Finalmente, factores como la correcta instalación de la piscina y su ubicación influyen directamente en la mantención. Contar con una base firme y nivelada, así como evitar zonas cercanas a árboles, reduce la acumulación de suciedad. A esto se suma la importancia de controles simples pero constantes: medir pH y cloro al menos dos veces por semana puede prevenir la aparición de algas, malos olores e irritaciones, evitando problemas mayores a largo plazo.

 

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