
Las manifestaciones registradas en distintas ciudades francesas se producen en un escenario marcado por las dificultades de acceso a la vivienda, casi tres millones de hogares en espera de una solución habitacional social, el alza de los arriendos y una construcción que permanece por debajo de sus niveles históricos.
Por Tomás Rodríguez Botto
Francia enfrenta una nueva crisis de orden público tras las manifestaciones que durante el fin de semana del 17 y 18 de octubre derivaron en saqueos, daños a edificios públicos y enfrentamientos con la policía en distintas ciudades del país.
Según informó Associated Press el domingo 18 de octubre, las autoridades registraron más de 2.400 detenciones en el marco de las movilizaciones, convocadas en medio del malestar por el costo de la vida y las condiciones del sistema educativo. Entre los episodios reportados se encuentra un incendio que provocó graves daños en el ayuntamiento de Limoges, además de destrozos en comercios y espacios públicos.
Los hechos aumentaron la presión sobre el presidente Emmanuel Macron y su Gobierno, en un escenario marcado por las dificultades para alcanzar acuerdos políticos y por las restricciones presupuestarias. La dimensión de los disturbios también generó preocupación en los mercados financieros europeos, en medio de la incertidumbre sobre la estabilidad política francesa.
La crisis social se desarrolla, además, en un contexto económico en el que el sector inmobiliario y la construcción continúan mostrando señales de debilidad, de acuerdo con los últimos indicadores oficiales disponibles.
Uno de los datos más relevantes corresponde a las personas sin hogar. Según el informe sobre el estado de la vivienda precaria publicado en febrero de 2026 por la Fondation pour le Logement des Défavorisés, alrededor de 350.000 personas se encontraban sin domicilio en Francia. La cifra considera a personas alojadas en centros de emergencia o establecimientos de acogida, además de quienes viven en la calle.
La organización también estimó que más de un millón de personas carecía de una vivienda propia. Dentro de ese grupo, cerca de 600.000 vivían en alojamientos de terceros por no disponer de una alternativa independiente.
El problema también se refleja en el sistema de vivienda social. Los antecedentes difundidos por las autoridades francesas sitúan las solicitudes pendientes en torno a los 2,9 millones de hogares, una demanda que presiona la capacidad de respuesta del parque habitacional disponible.
Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos de Francia (INSEE) muestran que los arriendos de las viviendas principales sin amoblar en la Francia metropolitana aumentaron un 1,6% en doce meses a julio de 2026. El incremento fue de 0,9% en el mercado privado y de 2,9% en el sector de vivienda social.
Entre abril y julio, los arriendos subieron un 0,2%, de acuerdo con el organismo. Aunque el ritmo de aumento anual se moderó en el mercado privado, el sector social registró una variación superior, lo que evidencia diferencias entre ambos segmentos.
En el mercado de compraventa, en tanto, los precios de las viviendas nuevas y usadas disminuyeron un 1% durante el segundo trimestre de 2026 respecto del período anterior. En doce meses, el retroceso llegó al 0,8%.
La caída estuvo concentrada en las viviendas usadas, cuyos precios bajaron un 1% trimestral, mientras que las propiedades nuevas registraron una variación de -0,1%.
Sin embargo, el descenso de los precios de venta no significa necesariamente que haya mejorado el acceso a la vivienda. La capacidad de compra también depende de los ingresos de los hogares, las condiciones de financiamiento y la disponibilidad de propiedades que se ajusten a sus presupuestos.
La construcción constituye otro de los puntos críticos. Según el Servicio de Datos y Estudios Estadísticos del Ministerio de Transición Ecológica francés, entre septiembre de 2025 y agosto de 2026 se autorizaron 369.723 viviendas, un 9,7% menos que el promedio de los cinco años anteriores.
Solo en agosto se otorgaron permisos para 29.749 viviendas, lo que representó una disminución mensual de 1,1%. Durante los doce meses considerados, los inicios de construcción también se mantuvieron por debajo de sus niveles históricos: se contabilizaron 300.244 viviendas, un 9,5% menos que el promedio de los cinco años anteriores
La situación francesa también ha generado inquietud entre los inversionistas. En un despacho publicado el lunes 19 de octubre, Reuters señaló que los disturbios aumentaron la incertidumbre política en un país que ya enfrenta dificultades fiscales y un elevado déficit presupuestario. El medio también reportó que el Gobierno anunció restricciones de circulación en determinadas zonas tras los episodios de violencia.