
La posibilidad de un éxodo migrante reabre el debate sobre vacancia y precios en sectores como Estación Central y Santiago Centro, mientras expertos advierten un ajuste desigual según comuna y tipo de inversionista.
Por: Tomás Rodríguez Botto.
Los reciente hechos internacionales sobre los conflictos entre EE.UU. y Venezuela, entre los que destacan la captura de Nicolás Maduro y su mujer, la diputada Cilia Flores, en el ataque de Trump el pasado sábado 03 de enero, y la confirmación en la presidencia de Delcy Rodríguez, han reactivado entre algunos venezolanos residentes en Chile, la expectativa de un posible retorno a su país de origen.
De concretarse ese escenario, el impacto podría sentirse con fuerza en el mercado de arriendos de la Región Metropolitana, especialmente en comunas donde esta comunidad mantiene una alta presencia. De hecho, Santiago Centro y Estación Central figuran entre las zonas más demandadas por inquilinos venezolanos.
De acuerdo con un estudio de 2024 del Centro de Políticas Migratorias y la consultora Nómade, el 93,7% de los venezolanos que residen en Chile vive en arriendo. La proporción más alta entre las principales nacionalidades migrantes, por sobre colombianos (79%) y haitianos (77%). Un eventual éxodo podría traducirse en un aumento de la vacancia y presiones a la baja en los precios de alquiler.
No obstante, el efecto sería desigual. Comunas de alta densidad y con fuerte concentración de arriendos económicos enfrentarían un ajuste más inmediato. Yuval Ben Haym, director regional de REMAX Chile, advierte que el mayor riesgo: “será en inversionistas con departamentos en Estación Central, Independencia, San Miguel y La Cisterna, enfocados en el segmento bajo los $350.000, quienes deben prepararse para mayor vacancia y ajustar de precios a la baja”.
“El retorno o re-emigración de venezolanos no provocará un colapso generalizado, pero sí crisis localizadas”, agrega Yuval Ben Haym, director regional de REMAX Chile. Según explica, el mayor nivel de exposición se concentra en inversionistas con departamentos en Estación Central, Independencia, San Miguel y La Cisterna, enfocados en el segmento bajo los $350.000. “Deben prepararse para mayores niveles de vacancia y ajustes de precios a la baja”, advierte.
En contraste, zonas como Ñuñoa, Las Condes y Macul, con arriendos sobre los $500.000, contarían con una demanda más resiliente y diversa. En este nuevo escenario, Ben Haym afirma que el inversionista individual enfrenta un punto de inflexión. “La era de la ‘vacancia cero’ automática se terminó. Hoy la clave es la calidad del arrendatario, no el precio marginal”, sostiene.
De cara a los próximos años, el ejecutivo proyecta un mercado más exigente: “La ‘burbuja del arriendo fácil’ ya terminó. La rentabilidad vendrá de la eficiencia operativa, la ubicación y la capacidad de retener a un arrendatario que tiene cada vez más opciones”, concluye.