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16 mayo, 2026 /

Crisis habitacional en Boston impulsa salida de jóvenes y familias latinas de la ciudad

El alza sostenida de los arriendos y el encarecimiento de la vivienda están modificando la composición social de la capital de Massachusetts. Jóvenes profesionales, trabajadores esenciales y comunidades hispanas enfrentan crecientes dificultades para permanecer en la ciudad.

Por Tomás Rodríguez Botto 

El fuerte aumento del costo de la vivienda en Boston comenzó a generar un cambio profundo en la estructura social de la ciudad. El encarecimiento de los arriendos, la baja disponibilidad de propiedades y el estancamiento de los salarios están empujando a miles de residentes —especialmente jóvenes y familias latinas— a abandonar la capital de Massachusetts en busca de alternativas más asequibles.

De acuerdo con antecedentes publicados por FOX Business y la radio pública WBUR, un 26% de los residentes de entre 20 y 30 años planea dejar Boston durante los próximos cinco años, principalmente debido a la imposibilidad de acceder a una vivienda a precios razonables.

Arriendos fuera de alcance y vacancia en mínimos históricos

Según datos del portal estadístico TBF y de la radio pública NHPR, Boston enfrenta una de las tasas de vacancia más bajas de las últimas décadas, situación provocada por la combinación entre oferta insuficiente, altos costos habitacionales y salarios que no han evolucionado al mismo ritmo que los precios inmobiliarios.

Uno de los casos más representativos es el barrio de Mattapan, donde el arriendo promedio supera los USD 2.200 mensuales (cerca de $2 millones de pesos chilenos), cifra que elevó considerablemente el riesgo de desplazamiento para numerosas familias latinas.

Sectores como Roxbury y East Boston también concentran parte importante de este fenómeno. En estas zonas, históricamente habitadas por comunidades inmigrantes e hispanas, el aumento sostenido de los precios comenzó a dificultar la permanencia de residentes que durante años formaron parte del tejido social de la ciudad.

El medio local Bay State Banner reportó que más del 50% de los arrendatarios latinos destina sobre el 30% de sus ingresos al pago de la vivienda, mientras que un 28% utiliza más de la mitad de sus recursos únicamente para cubrir el arriendo.

El escenario comenzó a transformar gradualmente la composición social de Boston, reduciendo la presencia de familias de clase media, inmigrantes y nuevos hogares jóvenes. Para distintos analistas locales, este proceso amenaza con disminuir la diversidad cultural y económica que históricamente caracterizó a la ciudad.

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