
Cafeterías atendidas por baristas, puntos de venta de alimentos, anfitriones para la recepción de visitas y zonas destinadas al descanso forman parte de las nuevas características que están incorporando las empresas en sus oficinas.
Por Tomás Rodríguez Botto
La transformación del mercado laboral y la consolidación de los modelos híbridos están impulsando una nueva etapa en el diseño de las oficinas corporativas. Si durante años la prioridad estuvo centrada en la superficie disponible, la distribución de los puestos de trabajo y la eficiencia operativa, hoy la atención se concentra en la experiencia de quienes utilizan estos espacios a diario.
Un análisis elaborado por Colliers identifica una creciente incorporación de servicios complementarios y áreas destinadas a favorecer la interacción entre los trabajadores, fortalecer el sentido de pertenencia y generar entornos más cómodos para el desarrollo de las actividades laborales.
La tendencia, conocida internacionalmente como hospitality workplace, ha comenzado a ganar terreno en distintos mercados y se caracteriza por la incorporación de elementos asociados tradicionalmente a la hotelería, la gastronomía y el bienestar.
Ante esto, Natalia Aravena, consultora del área de Project Management de Colliers, señala que “ahora, los espacios para las pausas y las áreas donde se generan conversaciones más distendidas, son donde está puesta la atención de las grandes corporaciones”.
Entre las iniciativas que han adquirido mayor protagonismo se encuentran las cafeterías instaladas dentro de las propias oficinas. A diferencia de los espacios convencionales destinados al consumo de alimentos, estos lugares son concebidos como puntos de encuentro para reuniones informales, instancias de colaboración y actividades de integración entre equipos.
La investigación también advierte un aumento en la incorporación de personal especializado en la atención de visitas y la coordinación de actividades. Se trata de trabajadores encargados de gestionar el uso de espacios comunes, apoyar la realización de eventos y facilitar la experiencia de quienes ingresan a los edificios corporativos.
A ello se suma la expansión de los denominados micro markets, pequeños puntos de venta ubicados al interior de las oficinas que ofrecen alimentos, bebidas y productos de uso cotidiano.
“Acercar este tipo de productos a los colaboradores permite ahorrar tiempo, da la sensación de que todo lo que se necesita está dentro de la oficina y brinda una mayor hospitalidad”, explica Aravena.