
Un análisis de Colliers advierte que la recuperación del sector dependerá de destrabar normas urbanas y agilizar permisos, en un contexto donde cerca del 70% de la demanda se concentra en viviendas de entre 30 y 35 m², mientras la normativa vigente sigue empujando proyectos de mayor tamaño.
Por: Tomás Rodríguez Botto
Tras cinco años marcados por el estallido social y la pandemia, el mercado inmobiliario chileno comenzó a mostrar señales de reactivación durante 2025, abriendo la posibilidad de un cambio de ciclo a partir de 2026. Así lo plantea un análisis de Colliers, que identifica una serie de desafíos clave que deberá abordar el próximo Gobierno para reactivar la construcción de viviendas y dinamizar la inversión privada.
El estudio advierte que el principal problema del sector es la paralización tanto del inicio de nuevos proyectos como de la venta del stock existente. “Actualmente existe una parálisis profunda en la construcción de viviendas. Para reactivar la actividad, el nuevo Gobierno debe avanzar en dos frentes simultáneos: reducir el stock de viviendas terminadas que no se han logrado vender y generar condiciones para que se puedan iniciar nuevos proyectos ajustados a la demanda real y al poder adquisitivo de los hogares”, explica Reinaldo Gleisner, vicepresidente de Colliers.
Entre las medidas que han mostrado mayor efectividad, el informe destaca el subsidio a la tasa hipotecaria y la garantía estatal FOGAES. “Ambas han dinamizado de manera concreta las ventas y deberían mantenerse por un período más prolongado (…) Estos instrumentos también deben apoyar el inicio de nuevos proyectos privados, que son los que generan un impulso más rápido y eficiente en la actividad de la construcción y el empleo”.
Las restricciones normativas, especialmente en materia de densidad, aparecen como uno de los frenos más relevantes para la reactivación del sector. “Un tema central es resolver la normativa de densidad, medida urgente e ineludible para reactivar la construcción”, señala el análisis, advirtiendo que las reglas actuales obligan a desarrollar viviendas de gran tamaño en comunas altamente demandadas, pese a que la mayor parte de la demanda se concentra en unidades pequeñas. “La normativa vigente inhibe la construcción y debe ser corregida para permitir viviendas acordes a la demanda actual”.
Colliers también subraya la necesidad de liberar suelo urbano bien conectado. “Todas las ciudades cuentan con áreas con infraestructura pública de alto nivel (…) que permanecen subutilizadas”, sostiene el informe, agregando que estas modificaciones pueden implementarse mediante ajustes administrativos. “Las modificaciones necesarias (…) no requieren grandes reformas legales: son medidas administrativas de implementación relativamente simple”.
En paralelo, el estudio apunta a mejorar el sistema de permisos municipales. “Extender este criterio a otras áreas puede reducir plazos hoy medidos en años y meses a procesos de semanas o días”, afirma Gleisner, en referencia a la nueva Ley de Autorizaciones Sectoriales.