
La investigación de Hábitat para la Humanidad incluyó a Argentina, Barbados, Brasil, Guatemala, México y Trinidad y Tobago, como parte de un estudio realizado en 22 países y que consideró a 30.758 personas. En la región, 74% de los consultados considera que muchas personas viven en viviendas donde no está garantizada su seguridad.
Por Tomás Rodríguez Botto
Los costos asociados a la vivienda están llevando a los hogares a modificar sus gastos y decisiones cotidianas. Así lo muestra la investigación “Un hogar, pero ¿a qué costo?”, desarrollada por Hábitat para la Humanidad a partir de encuestas realizadas entre el 10 de abril y el 30 de junio de 2026.
El estudio reunió las respuestas de 30.758 personas en 22 países y buscó conocer cómo los costos habitacionales están incidiendo en el bienestar, la estabilidad y las decisiones de los hogares.
Uno de los principales resultados es que 75% de los consultados redujo al menos un gasto durante el último año para poder cubrir los costos de vivienda. Entre las principales medidas adoptadas, 33% disminuyó sus gastos en alimentos y 32% recurrió a sus ahorros o fondos de emergencia.
Además, 13% señaló que postergó o evitó atención médica debido a los costos asociados a la vivienda, mientras que 31% indicó que asumió un trabajo adicional para hacer frente a estos gastos.
La presión es mayor entre los hogares con menores ingresos y las personas que viven en condiciones habitacionales informales. Entre quienes se encuentran en esta última situación, 89% redujo algún gasto para cubrir los costos de vivienda. En los hogares de menores ingresos, en tanto, la proporción llegó a 84%
El estudio también consultó por la capacidad de los hogares para permanecer en sus viviendas frente a situaciones inesperadas. 48% de los consultados considera que un problema o contratiempo podría poner en riesgo su capacidad para permanecer en ella. Esta percepción aumenta entre quienes viven en condiciones habitacionales informales, donde alcanza 68%.
La seguridad también aparece como una dimensión relevante de la experiencia habitacional. A nivel de los 22 países incluidos en la investigación, 40% de los participantes señaló que acepta algún nivel de riesgo relacionado con su vivienda debido a que las alternativas que considera más seguras están fuera de su alcance
El estudio considera dentro de esta dimensión factores vinculados tanto con las condiciones de las viviendas como con su entorno. Entre ellos se encuentran elementos como puertas, ventanas o límites que no entregan suficiente protección, además de la percepción de inseguridad en los sectores donde se ubican los hogares.
La protección frente a fenómenos meteorológicos extremos también fue incluida entre los aspectos analizados. 18% de los consultados en América Latina y el Caribe señala que su vivienda no los protege adecuadamente frente a situaciones como calor, frío o inundaciones.
A su vez, 26% identifica esta protección como una de las principales prioridades al pensar en una mejor vivienda. En México y Barbados, el porcentaje llega a 31%.
En Trinidad y Tobago, 23% de los participantes afirmó haber postergado o evitado mejoras destinadas a reducir los efectos de fenómenos meteorológicos extremos debido a los costos asociados a la vivienda
Los resultados también muestran efectos sobre decisiones que trascienden las necesidades habitacionales inmediatas. A nivel global, 56% de los consultados afirma que los costos de vivienda dificultan considerar la posibilidad de formar una familia.
La proporción aumenta a 62% entre la Generación Z y los Millennials. Asimismo, 58% de los padres y madres participantes considera que los costos de vivienda están limitando las oportunidades de sus hijos.
“Esta es una de las encuestas más amplias e inclusivas que se han realizado sobre la experiencia de la vivienda, porque no se limita a analizar sus características físicas o estructurales, sino que busca entender cómo las personas viven realmente esa experiencia”, señaló Ernesto Castro García, vicepresidente de Área para América Latina y el Caribe de Hábitat para la Humanidad Internacional.