
La conexión entre los túneles de AVO I y AVO II marca un avance decisivo para completar el anillo de Américo Vespucio con estándar de autopista. El proyecto beneficiará a más de 660 mil habitantes de La Reina, Ñuñoa, Macul y Peñalolén, y busca mejorar la conectividad de la capital hacia 2028.
Por Tomás Rodríguez Botto
Un nuevo avance registró una de las obras de infraestructura más relevantes que actualmente se ejecutan en la Región Metropolitana. Este miércoles se concretó la conexión entre los túneles de Américo Vespucio Oriente I (AVO I) y Américo Vespucio Oriente II (AVO II), un hito que permitirá seguir avanzando en la consolidación del anillo vial de Américo Vespucio con estándar de autopista y mejorar la conectividad entre distintos sectores de Santiago.
El proyecto AVO II se desarrolla principalmente bajo la faja fiscal de Américo Vespucio y Avenida Ossa, atravesando las comunas de La Reina, Ñuñoa, Macul y Peñalolén. Con una extensión aproximada de 5,2 kilómetros, forma parte del Plan Maestro de Transporte de la Región Metropolitana y busca fortalecer una de las principales arterias estructurantes de Santiago.
Las obras contemplan la construcción de dos túneles independientes de 4,8 kilómetros cada uno, con tres pistas por sentido y ubicados entre 23 y 54 metros de profundidad. La infraestructura se emplaza bajo la Línea 4 del Metro de Santiago y permitirá velocidades de circulación de hasta 100 kilómetros por hora.
Además, el diseño incorpora cavernas de cuatro pistas en sectores destinados a maniobras de aceleración y desaceleración, mejorando la fluidez y seguridad de los desplazamientos.
De acuerdo con los antecedentes del proyecto, la iniciativa beneficiará directamente a cerca de 660 mil habitantes de las comunas de La Reina, Peñalolén, Ñuñoa y Macul, además de contribuir a descongestionar las vías superficiales utilizadas diariamente por miles de vehículos.
Junto con la infraestructura vial, la obra contempla una serie de mejoras urbanas que incluyen nuevos parques, áreas verdes, paisajismo, ciclovías, equipamiento comunitario y optimización de las vías existentes, con el objetivo de integrar el proyecto a su entorno y mejorar la calidad de vida de los vecinos.
A abril de 2026, AVO II registraba un avance físico de 34,91% y mantenía una dotación de 1.460 trabajadores, de los cuales 110 corresponden a mujeres.
La puesta en operación del proyecto está prevista para diciembre de 2028, fecha en que Santiago contará con una nueva conexión subterránea destinada a mejorar la movilidad entre distintos sectores de la capital y reforzar la capacidad de una de sus principales vías de circulación.