
El mandatario brasileño buscará dar continuidad a la principal política habitacional de su gobierno, con propuestas para ampliar el acceso a viviendas, utilizar inmuebles públicos en proyectos sociales y financiar mejoras en barrios periféricos. El plan de campaña no establece una nueva meta de unidades para el período 2027-2030.
Por: Tomás Rodríguez Botto
Luiz Inácio Lula da Silva fue reelegido presidente de Brasil, tras obtener el 51,79% de los votos válidos en la segunda vuelta frente al 48,21% del senador Flávio Bolsonaro. El resultado, confirmado por el Tribunal Superior Electoral (TSE), le permitirá iniciar un nuevo mandato al frente del país sudamericano.
En materia habitacional, el programa de gobierno presentado por Lula para el período 2027-2030 propone mantener y ampliar “Minha Casa, Minha Vida”, la principal política federal brasileña para facilitar el acceso a la vivienda. La iniciativa está dirigida a distintos segmentos de ingresos, con prioridad para las familias de menores recursos.
El documento no establece una nueva meta de viviendas para el próximo mandato. La cifra de tres millones de unidades contratadas corresponde al objetivo fijado por el gobierno para fines de 2026, según el programa electoral.
Entre las propuestas figura continuar utilizando terrenos e inmuebles de propiedad federal para desarrollar proyectos habitacionales. El plan también menciona el Fondo Inmobiliario de la Unión como instrumento para incorporar patrimonio público a esta política.
Asimismo, la candidatura planteó dar continuidad a Periferia Viva, programa destinado a la urbanización de favelas y barrios periféricos. Según el documento de campaña, la iniciativa contempla completar y ampliar las obras, junto con avanzar en la regularización de terrenos.
En materia de infraestructura, el programa propone apoyar a estados y municipios para ampliar el acceso al agua potable y al alcantarillado, con énfasis en las zonas periféricas. Estas medidas forman parte de la agenda urbana presentada por Lula para el próximo período presidencial.
Otra de las medidas incluidas en el plan es ampliar Reforma Casa Brasil, programa de crédito destinado a financiar reparaciones y mejoras en viviendas existentes.
El documento también propone mantener Compra Assistida, mecanismo que permite adquirir inmuebles terminados en situaciones específicas. Ambas herramientas se suman a la continuidad de Minha Casa, Minha Vida, con el objetivo de atender distintas necesidades habitacionales.
Las propuestas presentadas durante la campaña incluyen tanto la construcción de nuevas viviendas como la intervención de inmuebles existentes y la urbanización de sectores con déficits de infraestructura.
Para el período 2027-2030, el programa no detalla una meta global de nuevas viviendas ni un presupuesto total destinado a ejecutar estas propuestas. Los lineamientos habitacionales deberán traducirse en medidas y recursos durante el próximo mandato, de acuerdo con las definiciones que adopte la administración brasileña.
Las propuestas habitacionales de Lula se enmarcan en un escenario de importantes necesidades de vivienda en Brasil. Según la Fundação João Pinheiro, el país registró un déficit habitacional de 5.773.983 viviendas en 2024, equivalente al 7,4% de los hogares particulares ocupados.
La cifra fue publicada en junio de 2026 y constituye el último dato nacional disponible en el estudio consultado. Del total, 3,59 millones de hogares destinaban más del 30% de sus ingresos al pago del arriendo, mientras que alrededor de 1,15 millones habitaban viviendas precarias y 1,03 millones se encontraban en situación de cohabitación.
A este escenario se suman las deficiencias del parque habitacional existente. El mismo informe estimó que 27,86 millones de viviendas urbanas presentaban algún tipo de inadecuación en 2024, relacionada con problemas constructivos, regularización del terreno o acceso a servicios básicos.