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5 abril, 2026 /

Inteligencia artificial gana terreno en la gestión de oficinas y redefine el uso de los espacios corporativos

Un análisis del área de Project Management de Colliers, advierte que cada vez más empresas integran sistemas inteligentes para optimizar metros cuadrados, reducir costos operativos y avanzar en eficiencia energética y certificaciones sostenibles.

Por Tomás Rodríguez Botto

La incorporación de inteligencia artificial en edificios corporativos dejó de ser una promesa y, de hecho, se ha convertido en una herramienta concreta de gestión. Así lo plantea un reciente análisis del área de Project Management de Colliers, que identifica un aumento sostenido en la adopción de soluciones tecnológicas orientadas a optimizar el funcionamiento interno de oficinas y complejos empresariales.

En un escenario marcado por esquemas híbridos y, además, por una mayor presión por eficiencia, las compañías están utilizando datos en tiempo real para reorganizar sus espacios y mejorar la experiencia de los trabajadores. En otras palabras, la tecnología se está transformando en un insumo estratégico para la toma de decisiones inmobiliarias.

“Observamos que crece rápidamente el número de empresas que utilizan sistemas inteligentes para organizar espacios, reducir costos y mejorar la eficiencia dentro de los edificios corporativos. Uno de los principales usos de la inteligencia artificial en las oficinas está siendo el análisis del uso de los espacios. A través de sensores y programas informáticos, las empresas pueden saber cuántas personas utilizan las salas de reuniones, escritorios o áreas comunes”, explica Francisca Guerra, consultora del Área de Project Management de Colliers.

Optimización de espacios y gestión automatizada

Uno de los cambios más visibles, por ejemplo, se refleja en la gestión de salas de reuniones. Gracias a la automatización, es posible coordinar agendas, evitar cruces y reducir tiempos muertos; por lo tanto, el impacto en productividad es directo.

Asimismo, otra aplicación relevante es la reserva automática de espacios. A través de aplicaciones o pantallas digitales, los trabajadores pueden programar reuniones fácilmente, mientras que los sistemas inteligentes organizan los horarios para evitar conflictos o salas vacías.

Eficiencia energética y reducción de costos operativos

Por otra parte, el estudio subraya el impacto de la inteligencia artificial en la operación energética de los edificios. En efecto, sensores y sistemas integrados permiten ajustar iluminación, climatización y otros consumos según la ocupación real. Como resultado, se reducen gastos y mejora el desempeño ambiental.

“El estudio señala que otro gran aporte de la inteligencia artificial se centra en el ahorro de energía. Algunos edificios utilizan sistemas automatizados integrados con todas las oficinas que habitan el edificio que, entre otras funciones, ajustan la iluminación, la calefacción o el aire acondicionado según la cantidad de personas presentes. De esta manera, las empresas reducen el consumo eléctrico y, al mismo tiempo, contribuyen al cuidado del medio ambiente”, detalla Guerra.

En consecuencia, este tipo de soluciones también se alinea con las exigencias crecientes en materia de sostenibilidad corporativa y estándares ESG.

Sin embargo, la aplicación de estas tecnologías no se limita únicamente a la eficiencia espacial o energética. También se extiende a la prevención de fallas y a la continuidad operativa, especialmente en activos de mayor complejidad.

Según explica la ejecutiva, los sistemas inteligentes pueden detectar fallas en ascensores, equipos eléctricos o sistemas de climatización y enviar alertas al personal técnico antes de que ocurra un problema mayor.

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