
El ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, confirmó que los incentivos para la construcción de viviendas de interés social se conservarán pese al ajuste fiscal. Además, adelantó la creación de Mi Casa Milagro, un programa que comenzará en las zonas afectadas por el terremoto de agosto y que posteriormente se extenderá al resto del país.
Por Tomás Rodríguez Botto
El Gobierno de Colombia mantendrá los beneficios tributarios destinados a la construcción de viviendas de interés social (VIS), pese a los ajustes fiscales y a la tramitación de la denominada Ley de Rescate Fiscal. Así lo confirmó el ministro de Vivienda, Ciudad y Territorio, Jaime Andrés Beltrán, durante el Congreso Nacional de la Hotelería de Cotelco, realizado en Bucaramanga.
“Hay algo muy importante y es que los beneficios tributarios para quienes construyen viviendas se van a mantener”, afirmó el secretario de Estado, en declaraciones recogidas por el medio colombiano Portafolio.
El anuncio se produce en medio de las inquietudes del sector constructor por los cambios contemplados en el proyecto de reforma fiscal, presentado ante el Congreso el 29 de octubre. Entre sus medidas figura la eliminación de la tarifa de IVA del 5% a partir de 2028 y la limitación de las rentas exentas para personas naturales.
Frente a este escenario, Beltrán sostuvo que el Ejecutivo busca ampliar la participación de las empresas privadas en el financiamiento de proyectos habitacionales y de infraestructura básica, mediante mecanismos como las obras por impuestos y las obras por regalías.
El primero permite que las empresas destinen parte de sus obligaciones tributarias a la ejecución de proyectos de inversión en territorios priorizados, de acuerdo con las condiciones establecidas por la normativa colombiana
Junto con confirmar la continuidad de los incentivos tributarios, el ministro anunció la creación de Mi Casa Milagro, un nuevo programa de apoyo para la adquisición de vivienda que reemplazará al esquema Mi Casa Ya.
“Los subsidios van a volver, la oportunidad de tener vivienda nueva va a volver. Ya no se llamará Mi Casa Ya, sino Mi Casa Milagro”, señaló Beltrán.
Según explicó, la iniciativa comenzará en las zonas afectadas por el terremoto del 10 de agosto y luego se extenderá a otras regiones del país. El Gobierno busca reactivar el acceso a la vivienda propia después de que, de acuerdo con las cifras expuestas por el ministro, más de 193.000 familias desistieran de comprar una vivienda durante el último cuatrienio.
Por ahora, las condiciones definitivas del programa, incluidos sus requisitos de acceso, montos y cobertura, deberán precisarse a medida que avance su estructuración
El anuncio se da en un contexto de menores recursos disponibles para la cartera de Vivienda. El propio Beltrán reconoció que el ministerio ya no cuenta con los montos de inversión de años anteriores, por lo que planteó la necesidad de buscar nuevas fuentes de financiamiento y fortalecer la colaboración con el sector privado.
Entre las prioridades se encuentran los subsidios habitacionales, los mejoramientos de viviendas, la regularización de títulos de propiedad y la habilitación de suelo para nuevos proyectos.
En paralelo, el Gobierno colombiano contempla una inversión inicial de $1,7 billones de pesos colombianos para la segunda fase de atención a las zonas afectadas por el terremoto de agosto, que también considera obras de agua potable.
El plan incluye la incorporación de unas 4.700 viviendas terminadas disponibles en el inventario del sector constructor, además de soluciones habitacionales rurales y programas de mejoramiento. La meta anunciada por el ministerio es entregar cerca de 5.000 viviendas nuevas antes de finalizar 2026.
El Ejecutivo también trabaja en una regulación para evitar que las viviendas adquiridas mediante subsidios estatales sean destinadas a actividades comerciales de alojamiento de corta duración. Según el ministro, las nuevas disposiciones se aplicarían hacia adelante y no tendrían efecto retroactivo sobre quienes ya utilizan sus inmuebles con ese fin.
De esta manera, la política habitacional colombiana enfrenta el desafío de mantener los incentivos a la construcción de vivienda social y reactivar los apoyos a los compradores, en un escenario marcado por restricciones presupuestarias y nuevas necesidades de reconstrucción.