
La infraestructura de 12.391 m² reemplaza al antiguo terminal y eleva de dos a cinco los puentes de embarque. El proyecto también incorporó seis posiciones para aeronaves y 100 estacionamientos para vehículos.
Por Tomás Rodríguez Botto
El Aeropuerto Balmaceda comenzó este miércoles una nueva etapa con la entrada en operaciones de su terminal de pasajeros, luego de finalizar el período de marcha blanca. La nueva infraestructura, ubicada en la Región de Aysén, cuenta con 12.391 m² y fue construida mediante una inversión superior a US$50 millones bajo el sistema de concesiones.
Uno de los principales cambios está en las áreas destinadas al embarque. El aeropuerto pasó de contar con dos a cinco puentes de embarque, lo que representa un aumento de 250% en esta capacidad.
El proyecto también sumó seis posiciones para estacionamiento de aeronaves, 13 nuevos estacionamientos para aviación y 100 espacios para vehículos. A esto se agregan sistemas de pilotaje destinados a apoyar la operación de los vuelos frente a condiciones meteorológicas adversas.
La puesta en funcionamiento del terminal ocurre en un aeropuerto que concentra buena parte de la conectividad aérea de la Región de Aysén con el resto del país. La infraestructura anterior contaba con una capacidad menor para el procesamiento y embarque de pasajeros, mientras que el nuevo edificio amplía las áreas destinadas a estas operaciones.
Uno de los aspectos incorporados por el proyecto está relacionado con las condiciones meteorológicas que afectan la operación aérea en la zona. El terminal cuenta con sistemas de pilotaje que, según explicó De Grange, permitirán reducir la cantidad de vuelos suspendidos por este motivo.
El funcionamiento del aeropuerto también involucra a organismos como la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), Aduanas, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y Policía Internacional, de acuerdo con las características de los vuelos y los servicios que se realizan en el recinto.