
Un análisis de Colliers muestra que los mayores incrementos entre 2015 y 2026 se concentran en Biobío, Los Lagos y Los Ríos, mientras que en el Maule, los valores aumentaron hasta 125%. Desde 2022, los precios se han mantenido relativamente estables a nivel nacional.
Por Tomás Rodríguez Botto
El valor del suelo agrícola ha experimentado un aumento significativo durante la última década en distintas zonas del país. Un análisis de Colliers muestra que entre 2015 y 2026 los precios registraron incrementos de hasta 140% en regiones como Biobío, Los Lagos y Los Ríos, mientras que en el Maule el alza llegó hasta 125%.
Rodrigo Gil, gerente del Área de Campos de Colliers, explica que uno de los principales factores detrás de esta evolución fue el ingreso de fondos de inversión nacionales y extranjeros al mercado agrícola. Según el ejecutivo, la expansión de la industria de la cereza hasta 2022 tuvo un papel relevante, mientras que en los últimos años el interés se ha trasladado también hacia el cultivo de avellanos.
A este escenario se sumó el comportamiento de la demanda durante la pandemia. La búsqueda de viviendas fuera de los grandes centros urbanos también aumentó el interés por terrenos en comunas rurales cercanas a Santiago. De acuerdo con Colliers, este fenómeno generó aumentos de entre 15% y 45% en los precios de suelos agrícolas de comunas de las regiones Metropolitana, de Valparaíso y de O’Higgins.
Pese al incremento acumulado durante la última década, el comportamiento más reciente muestra una estabilización de los precios. Colliers señala que desde 2022 los valores del suelo agrícola se han mantenido, en términos generales, sin grandes variaciones a nivel nacional.
Gil atribuye este escenario a la exposición del negocio agrícola a las fluctuaciones de los precios de los productos, que pueden modificar la rentabilidad de los cultivos de una temporada a otra. A ello se suma la sequía que afecta a la zona centro-norte del país, situación que ha reducido el atractivo para nuevas inversiones en las áreas con mayor escasez hídrica.
Según el análisis, el sector agrícola mantiene el interés de exportadoras, agricultores e inversionistas institucionales. Gil señala que estos actores continúan considerando los campos productivos como una alternativa de inversión, tanto por los ingresos asociados a la actividad agrícola como por la valorización de la tierra.