
Por: Juan Ignacio Troncoso, Chief Commercial Officer Latam de PlanOK.
Durante años, la transformación digital en el sector inmobiliario y de la construcción se ha entendido —casi exclusivamente— como la digitalización de procesos. Migrar lo que antes era físico a un entorno digital: contratos, reservas, pagos y documentos. Si bien esto ha sido un paso necesario, ya no es suficiente.
Hoy, la industria enfrenta un nuevo tipo de desafío: cómo sofisticar esa tecnología. Cómo pasar de soluciones puntuales a plataformas interoperables, de herramientas administrativas a sistemas inteligentes, de eficiencia operativa a anticipación estratégica.
Estamos en un punto de inflexión y es evidente que no todas las soluciones que funcionaron bien en los últimos diez años, serán suficientes para los próximos diez. El crecimiento de la industria ya no depende solo de cuánto se construye, sino de cómo se diseñan, venden, entregan y gestionan esos proyectos. En esa ecuación, la tecnología debe ser algo más que un facilitador: debe convertirse en una ventaja estructural.
Eso implica varias cosas. Por un lado, repensar las arquitecturas tecnológicas para que sean más flexibles, escalables y regionales, preparadas para operar en mercados diversos con realidades distintas. Por otro, poner foco en ciberseguridad, automatización y gobierno de datos, temas que ya dejaron de ser técnicos para transformarse en pilares reputacionales y financieros.
Y, por sobre todo, entender que la Inteligencia Artificial no es una moda, sino un cambio de paradigma. No se trata solo de automatizar tareas, sino de rediseñar procesos completos, anticipar puntos de fricción, personalizar experiencias y, sobre todo, tomar mejores decisiones.
Esto no significa reemplazar lo humano por lo artificial, sino redefinir el valor que las personas pueden generar cuando la tecnología se pone a su servicio.
La industria inmobiliaria y de la construcción, tradicionalmente conservadora en adopción tecnológica, tiene hoy una oportunidad única: pasar del rezago a la referencia. Pero para eso necesita visión, colaboración y estándares compartidos.
El verdadero desafío no es construir más edificios, sino construir una nueva forma de operar. Una forma más conectada, más confiable y más inteligente. Y en esa tarea, la tecnología no puede ser solo un proveedor de eficiencia, tiene que ser un socio de transformación.