
La intervención urbana en el eje Nueva Alameda Providencia vuelve a poner al sector en el radar del mercado. En Colliers advierten que la recuperación ya muestra señales, especialmente en viviendas de menor metraje, aunque aún lejos de los niveles previos a 2019.
Por Tomás Rodríguez Botto
La reciente inauguración de la remodelación de Plaza Baquedano, en el marco del proyecto Nueva Alameda Providencia, junto con el retorno de la estatua del general Baquedano, marca un hito simbólico y urbano para uno de los sectores más golpeados tras el estallido social.
El área —que articula el casco histórico con Providencia y conecta algunos de los principales ejes de transporte de la capital— sufrió un deterioro significativo en su actividad inmobiliaria, especialmente en oficinas, comercio y hotelería. Esto, producto de la incertidumbre y la percepción de inseguridad que impulsaron la salida de empresas hacia el sector oriente de Santiago, mientras que el mercado residencial logró sostener parte de su demanda, aunque con menores ritmos de colocación.
Hoy, con una intervención que busca recuperar el espacio público y consolidar un eje cívico peatonal, el sector vuelve a generar expectativas de reactivación.
Desde Colliers, el vicepresidente Reinaldo Gleisner sostiene que las ventas están más ágiles, aunque todavía se ubican por debajo de los niveles observados en 2018 y 2019: “Los tiempos de venta han recuperado lentamente velocidad, aun a niveles muy inferiores a los años 2018-2019”, afirma.
A su juicio, uno de los factores que ha incidido en esta mejora es el subsidio a la tasa hipotecaria y el respaldo del Fondo de Garantía Especiales, que ha permitido a la banca financiar hasta el 95% del valor de una propiedad, reduciendo el pie exigido. “El subsidio de tasa y su complemento crucial, el FOGAES, han aumentado sustancialmente la velocidad de venta, acercándose a los niveles de los años 2018-2019”, explica.
En materia de arriendos, el comportamiento ha sido más estable. Gleisner señala que el mercado muestra un crecimiento leve y que los valores se han mantenido relativamente constantes en términos reales. Existe, además, un segmento particularmente dinámico: el de viviendas de hasta 50 m², donde la demanda es profunda, aunque estrechamente ligada a la evolución de los ingresos.
“Los arriendos han mantenido un ritmo de leve crecimiento, con cánones que se mantienen estables en términos reales. El mercado de arriendo de viviendas de hasta 50 m² es un mercado muy profundo, sin embargo los cánones están muy correlacionados con los niveles de ingresos de las personas, que han sido básicamente estables en términos de poder adquisitivo”, detalla.
Precisamente ese tipo de unidades aparece como el principal candidato a capturar primero una eventual reactivación más visible en el sector. “Actualmente, la mayor demanda está dada por viviendas de bajo metraje, departamentos de hasta 50 m², por lo que es ese el segmento que tendrá más opciones de surgir en el área”, afirma.
No obstante, advierte que para consolidar un nuevo ciclo de desarrollo será necesario revisar la normativa vigente, ya que las condiciones actuales dificultan la viabilidad de proyectos ajustados a las tipologías que hoy concentran la demanda.
La remodelación de Plaza Baquedano abre de esta forma, una nueva etapa para un punto neurálgico de Santiago. El desafío, coinciden en el mercado, será que la recuperación urbana se traduzca en una reactivación sostenida de la actividad inmobiliaria.