
Una nueva generación de inversionistas está migrando hacia activos globales que combinan rentabilidad, uso personal y gestión a distancia, con la capital española como uno de los destinos más atractivos del momento.
Por colaboración: Pamela Squella
En un escenario marcado por la incertidumbre económica y la necesidad de diversificar riesgos, inversionistas chilenos están redefiniendo su forma de construir patrimonio. Junto con buscar rentabilidad, hoy gana terreno un modelo que combina estabilidad, liquidez y calidad de vida. Es lo que en la industria comienza a conocerse como inversión inmobiliaria nómada.
Madrid se ha consolidado como uno de los principales polos de esta tendencia. Con un mercado dinámico, seguridad jurídica, alta demanda habitacional y una oferta acotada en sus zonas más centrales, la capital española reúne condiciones especialmente atractivas para quienes buscan diversificar patrimonio fuera de Chile.
Las cifras respaldan este fenómeno: la inversión inmobiliaria en España creció más de un 42% en 2025, alcanzando cerca de 12.900 millones de euros entre enero y septiembre, con Madrid concentrando gran parte de ese flujo. A su vez, el precio promedio de la vivienda llegó a 5.705 €/m² en octubre de 2025, un alza interanual de 18,1%, mientras que la rentabilidad bruta promedio se sitúa en torno al 4,8%, con picos de hasta 6,6% en ciertos sectores.
Más allá de los números, el cambio es estructural: el perfil del inversionista chileno está evolucionando hacia una lógica más global, flexible y experiencial. “Muchos chilenos ya no están mirando solo la inversión como un activo financiero, sino como una decisión de vida. España aparece como un lugar donde se puede vivir, estudiar o pasar temporadas, y eso influye directamente en cómo se construye el patrimonio”, explica Carla Quiroga, CEO de 122 Homes.
Según la ejecutiva, Madrid reúne una combinación difícil de igualar: “ofrece seguridad jurídica, un mercado líquido y rentabilidades que, en vivienda reformada, han bordeado el 8% anual, junto con una valorización inmediata de entre 15% y 30% tras procesos de regeneración”.
A esto se suma un fenómeno migratorio creciente. Datos levantados por la firma indican que los residentes chilenos en España aumentaron cerca de un 27% entre 2022 y 2024, mientras que la presencia de estudiantes latinoamericanos en Madrid creció alrededor de un 160% en el mismo periodo, reforzando la demanda por arriendo y compra.
El auge de la inversión inmobiliaria nómada también está impulsando un cambio en el tipo de activo que se busca. Ya no se trata únicamente de comprar para arrendar, sino de adquirir propiedades que puedan ser utilizadas y disfrutadas.“Hoy vemos inversionistas que buscan activos concretos, bien gestionados, que generen renta pasiva pero que también puedan usar por temporadas. Es una forma práctica de invertir afuera sin tener que operar el día a día”, agrega Quiroga.
Este modelo ha sido capitalizado por firmas como 122 Homes, compañía con base en Madrid que acompaña a inversionistas chilenos en todo el proceso, desde la selección del activo hasta su gestión integral.
En este segmento, el atractivo suele estar en la combinación entre renta y apreciación de capital. En vivienda reformada, las operaciones pueden alcanzar rentabilidades brutas anuales de entre 7,3% y 10,55%, mientras que las plusvalías asociadas a procesos de reforma se han movido entre 17,7% y 30%, especialmente cuando existe una estrategia clara de intervención y reposicionamiento.
“Desde el punto de vista urbano y arquitectónico, el atractivo de Madrid responde también a factores estructurales que sostienen su crecimiento. ‘En el centro de Madrid casi no queda espacio para nueva vivienda, por lo que la principal oportunidad está en regenerar lo existente, ya sea una vivienda o un edificio”.
Explica Felipe Arteaga, cofundador de 122 Homes y arquitecto, quién ademas agrega que: “Cuando eso se cruza con una demanda sostenida, escasez de suelo y altos costos de desarrollo, los activos bien ubicados y bien intervenidos tienden a sostener una valorización muy sólida’”.
Según el especialista, el foco está en identificar propiedades con potencial de mejora en áreas centrales, donde la oferta es limitada y la regeneración del parque construido permite reposicionar activos. “En este tipo de inmuebles, el diseño no es solo una dimensión estética, sino también una herramienta para mejorar habitabilidad, desempeño comercial y valor final”, añade.
El interés chileno por Madrid también responde a un momento particular del ciclo inmobiliario. El reordenamiento de algunos actores institucionales y un escenario financiero más favorable han abierto oportunidades de entrada en determinados segmentos del mercado.
Hoy confluyen una demanda activa, oferta restringida y mejores condiciones de financiamiento que hace algunos trimestres. En ese contexto, quienes entran con una estrategia clara pueden encontrar buenas oportunidades de mediano plazo”, advierte Quiroga.
En paralelo, el mercado sigue mostrando dinamismo: las compraventas en Madrid han crecido cerca de un 18% anual, proyectando un récord histórico para 2025, mientras que las tasas hipotecarias —entre 2,15% y 2,69%— continúan incentivando la compra, incluso para inversionistas extranjeros.