
Mientras el turismo y las aerolíneas capturan parte de la atención, son las bebidas, los pagos digitales, la publicidad y el retail los sectores que históricamente han mostrado mejores resultados durante el torneo.
Por Leonardo Núñez
Con 48 selecciones, 104 partidos y tres países anfitriones, el Mundial 2026 ha capturado la atención más allá de los aficionados a este deporte. Según estimaciones de la plataforma de inversiones XTB, el torneo generará cerca de US$40.900 millones en el PIB global, consolidándose como uno de los eventos con mayor impacto económico del planeta.
Aunque suele asociarse este fenómeno al turismo, los datos históricos muestran una realidad distinta. Las industrias que mejor han capturado el impulso económico de los últimos mundiales no han sido las aerolíneas ni los hoteles, sino sectores vinculados al consumo masivo, los pagos digitales y la publicidad.
El patrón se repite en las últimas ediciones disputadas en Sudáfrica, Brasil, Rusia y Qatar. Durante esos torneos, compañías ligadas a bebidas y alimentos, medios digitales y sistemas de pago registraron desempeños bursátiles superiores al mercado de referencia estadounidense. Entre ellas destacan marcas globales como Coca-Cola, AB InBev, Heineken, Mastercard, Visa y Meta.
La explicación está en la escala del evento. Más que los viajes o el alojamiento, el Mundial impulsa millones de decisiones de compra cotidianas durante varias semanas: consumo de alimentos y bebidas, contratación de servicios digitales, publicidad asociada a transmisiones y comercio electrónico, entre otros.
Aunque la selección chilena no participa en el torneo, varias compañías presentes en el IPSA podrían capturar parte del efecto económico generado por el Mundial gracias a sus operaciones en mercados clasificados.
Las empresas ligadas al consumo aparecen entre las principales beneficiadas. CCU destaca por su presencia en Argentina, mientras Coca-Cola Andina mantiene operaciones en distintos países sudamericanos que forman parte de la cita mundialista.
En el comercio minorista, el foco está puesto en el aumento de las ventas de televisores, pantallas y artículos electrónicos, una tendencia que suele acompañar los grandes eventos deportivos. En ese escenario, compañías como Falabella, Cencosud y Ripley cuentan con exposición relevante en mercados donde el consumo asociado al Mundial podría incrementarse.