
El sector construcción fue uno de los principales motores del alza en la ocupación de la población extranjera, según el último boletín del INE. Sin embargo, la tasa de desocupación subió levemente y casi tres de cada diez trabajadores se desempeñan en la informalidad.
Por Tomás Rodríguez Botto
La construcción se consolidó como uno de los principales soportes del empleo extranjero en Chile. De acuerdo con el último boletín del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), correspondiente al trimestre noviembre 2025-enero 2026, el sector explicó un 27% de la expansión anual de personas ocupadas extranjeras, ubicándose entre las actividades con mayor incidencia positiva.
En un contexto donde la ocupación total de la población extranjera creció 0,9% en doce meses, la construcción destacó junto a la industria manufacturera y los servicios administrativos. El dinamismo del rubro vuelve a evidenciar su relevancia como puerta de entrada al mercado laboral para trabajadores migrantes.
Actualmente, más de 1 millón de personas extranjeras forman parte de la fuerza de trabajo en el país. De ellas, 1.015.420 se encuentran ocupadas y 88.564 están desocupadas. La tasa de desocupación se situó en 8,0%, lo que representa un aumento de 0,2 puntos porcentuales en comparación con igual período del año anterior.
Si bien la cifra muestra cierta estabilidad, el mercado laboral para extranjeros presenta señales mixtas. Por un lado, la construcción mantiene su capacidad de absorción de mano de obra; por otro, la informalidad continúa al alza. En el último año, las personas ocupadas informales crecieron 4,7%, alcanzando 303.551 trabajadores. Con ello, la tasa de ocupación informal llegó a 29,9%.
Más allá de la construcción, otras actividades que incidieron positivamente en la expansión del empleo extranjero fueron la industria manufacturera (33,1%) y los servicios administrativos y de apoyo (45,2%). En contraste, sectores como comercio y hogares como empleadores mostraron retrocesos.
Las tasas de participación y ocupación de la población extranjera se ubicaron en 80,5% y 74,0%, respectivamente, manteniéndose en niveles elevados dentro del mercado laboral chileno, aunque con leves descensos en doce meses.