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19 enero, 2023 /

Cómo elegir el lugar dónde vivir en una ciudad integrada

La actual normalidad ha cambiado la manera cómo las personas eligen dónde vivir. Hace 10 años lo importante era estar cerca de algún Metro en función a los tiempos de traslado. Hoy la prioridad más bien estaría con foco en las ciudades integradas, en los barrios como alternativa a trabajar y vivir, y la conectividad.

Por: Renato Herrera Lagos

Desde los años 90 hasta el inicio de la pandemia, la oferta inmobiliaria se concentró en torno a los principales ejes de transporte, dando origen a la vieja frase “a pasos del metro”. La prioridad fue siempre incrementar los hogares con buen acceso a medios de transporte, para que las personas pudieran movilizarse en el menor tiempo posible desde sus domicilios hacia sus lugares de trabajo.

Patricio Fernández, gerente de Desarrollo de Greystar Chile, comenta que “hoy, el estar a pasos del metro no necesariamente es una externalidad positiva, esto principalmente por razones coyunturales que la ciudadanía no las percibe de buena manera, como las movilizaciones. De estas coyunturas surgen nuevas maneras de movilizarse o de no hacerlo. La pandemia, por ejemplo, sacó al transporte del centro para reemplazarlo por el teletrabajo y aceleró la implementación de tecnología con apps de transporte que generan un sistema mixto de movilización. Por ende, todos estos aspectos hacen más fácil vivir en cualquier parte de la ciudad y no necesariamente a cinco minutos”.

Por su parte, para Giovanni Veccio, profesor del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales IEUT, UC la ciudad de Santiago tiene un buen sistema de transporte, considerando las otras ciudades del país, pero podría mejorar ya que es un sistema que no permite responder al problema estructural de la ciudad: “Por muy bueno que sea el transporte las personas deben cubrir grandes distancias para llegar a su trabajo. Frente a esta estructura de la ciudad, por muy bueno que sea el sistema de transporte, las distancias implican largo tiempo de viaje, costos de tiempo y monetarios”.

Posterior a la implementación del Transantiago en el año 2007 el Metro se consolidó como el principal medio de transporte para los santiaguinos, profundizando el énfasis del mercado inmobiliario y respondiendo al supuesto de que todos querían vivir sobre una línea de Metro. No fue hasta los inicios de la pandemia, con los cambios en la dinámica del trabajo y el transporte, que volvimos a mirar a lugares menos densos y con mayor comodidad.

“Si bien la pandemia aceleró los procesos de cambio, la ciudad ha modificado bastante su dinámica urbana con la incorporación de autopistas urbanas y corredores segregados, además del incremento en el uso de motocicletas, ciclovías y nuevos medios de transporte vinculados a Apps como Uber, scooters, bicicletas entre otros”, confirma Fernández.

Según los datos del Ministerio de Transportes, en los últimos 3 años la cantidad de ciclovías aumentó en 27,9%, alcanzando las 1.228. Por su parte, las comunas con mayor extensión de la infraestructura son Santiago (50,5 km), Las Condes (37,8 km), y Maipú (28,3 km). «Es aquí donde podemos ver los cambios de hábitos en las personas, siendo esta una señal fuerte y clara en la cual se demuestra que la bicicleta está cumpliendo un rol de suma importancia en el diseño de las ciudades», señala el ejecutivo.

“Hemos visto un aumento de las ciclovías y también del uso de estas, multiplicado por varios factores, la pandemia, estallido social, la imposibilidad de ocupar el metro hizo que las bicicletas fueran más atractivas. Hay que destacar el aumento pero también es importante tomar en cuenta la calidad de estas ciclovías, porque no siempre responde a los estándares fijados por el Ministerio de Transporte y destacar la desigualdad entre diferentes comunas”.

Sobre este último punto, Veccio advierte que las comunas que han podido impulsar la construcción de nuevas ciclovías cuentan con mayor recurso y son capaces de autofinanciar dichas obras versus otras (comunas) que no reciben fondos para realizar estos espacios. Ha habido avances en la dirección correcta pero gracias al atractivo de las bicicletas en los últimos años es necesario que la difusión de la infraestructura pueda seguir e involucrar a las comunas con menos recursos”.

“Si bien es cierto no hay una relación directa entre la pandemia y las ubicaciones más demandadas por las personas, hemos podido ver que el confinamiento aceleró distintos cambios que se venían manifestando hace años respecto a los drivers de decisión de dónde vivir”, añade Patricio Fernández.

En este sentido, la capilaridad de los nuevos sistemas de transportes, la ruptura del concepto del business center como espacio solo para trabajar, y por lo tanto, la aparición de fuentes de trabajo más integrados a los otros usos de la ciudad, el teletrabajo entre otros, abre la posibilidad de generar trama residencial de otra manera y en otros lugares.

“Si cruzamos el impacto de la capilaridad de nuevas maneras de transportarse con lo que ocurrió en periodo de pandemia en países como Estados Unidos, donde hubo una mayor presión de arriendo en zonas periféricas, no sería una sorpresa que esta tendencia se replique en Santiago”, concluye Fernández.

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