
Más disponibilidad crediticia y a menores tasas es relevante para revitalizar las ventas del sector inmobiliario.
Por Leonardo Núñez
Septiembre no partió con las mejores noticias para la economía. El Banco Central subió su pronóstico de inflación y, de acuerdo a sus proyecciones, descartó la opción de crecer un 3% este año.
De cara a diciembre, el instituto emisor estima que el IPC cerrará con un alza en 4,5%, lo que implica un aumento frente al 4,2% que se anticipaba hace tres meses. Mientras que el techo del PIB ahora se estableció en 2,75%.
Previo a ello y ante estas cifras, el Banco Central decidió retomar las bajas en la tasa de interés: bajó en 25 puntos base la Tasa de Política Monetario, dejándola en 5,5%. Esta medida, que era ampliamente esperada por distintos actores económicos, abaratará el costo de endeudarse.
Sin embargo, su impacto en las tasas hipotecarias no se dejará sentir en el corto y mediano plazo, según economistas y analistas del sector. Reinaldo Gleisner, vicepresidente de Colliers, ha señalado que una mayor disponibilidad crediticia y a menores tasas es relevante para revitalizar las ventas del sector inmobiliario.
“Lamentablemente, la reducción de la tasa de política monetaria que se acelerará en los próximos meses no tendría efecto sobre la tasa de crédito hipotecaria, ya que ese crédito de largo plazo sigue aún muy afectado por los retiros de fondos previsionales”, señaló a nuestro medio Tomás Flores, economista de Libertad y Desarrollo y exministro de Economía.
Por su parte, Javier Zulueta, abogado del estudio GMOE y asesor en inversiones inmobiliarias, ha indicado que, si bien el promedio actual de la tasa hipotecaria es más alto que la de los últimos años antes de la pandemia, no es este tema hoy el más importante problema a la hora de acceder a un crédito hipotecario.
“La mayor dificultad para acceder a un financiamiento de este tipo tiene relación con la mayor exigencia que los bancos e instituciones financieras exigen al cliente en cuanto a renta y anticipo ahorrado”, indicó.