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La ciudad: Una isla de calor urbana 

Eduardo Ricci Burgos, abogado de Negocios COHLERS + Partners

La urbanización y expansión de la superficie urbana en las ciudades de Chile y, en particular de Santiago, han significado la pérdida de superficies de uso vegetal, suelos naturales y agrícolas, provocando diversos impactos negativos sobre el medio ambiente urbano y en los servicios ambientales preexistentes.

Uno de estos impactos guarda relación con el desequilibrio sobre el clima urbano presente al interior de la ciudad, proceso que ha conformado un clima urbano caracterizado por el aumento de la temperatura del aire en la ciudad en relación al entorno rural inmediato. Este fenómeno, se denomina como “isla de calor urbana”. 

Este creciente fenómeno se define como la diferencia de condiciones climáticas entre un observador situado en la ciudad frente a otro situado en su entorno rural, y asimismo, corresponde a la elevación de la temperatura superficial de un área en relación a su entorno.

Para el caso de Santiago los estudios muestran que durante el día la ciudad se transforma en una verdadera isla de calor urbana, alcanzando en su centro temperaturas promedio de 4°C más elevadas que en su entorno rural inmediato. Esto, porque se hacen frecuentes temperaturas en torno a los 34 y 35 grados.

Hay varias causas que contribuyen a generar estas islas de calor. Las más importantes son, por ejemplo, las superficies oscuras y con alta conductividad térmica que absorben más calor y lo liberan más lentamente, así como el asfalto; la escasez de vegetación y áreas verdes, y; la construcción de grandes edificios que absorben calor y bloquean el viento, entre otras.

A todo esto se suma el calor y la contaminación generada por el tráfico y la industria. Todo ello agrava las consecuencias del cambio climático en las ciudades y disminuye la calidad de vida de sus habitantes.

Para minimizar los impactos de las islas de calor urbanas es necesario apostar por un desarrollo urbano sostenible, que contenga políticas públicas e incentivos claros y beneficiosos para el sector público y privado, respecto de una arquitectura, infraestructura y diseño urbano sustentable y bioclimático.

Con el fin último de fomentar, entre otras cosas, la energía renovable, viviendas eficientes, domótica, la movilidad sostenible, los ecobarrios y el potenciamiento de áreas verdes; entre otras medidas que pueden significar un aporte real tendiente a mermar esta situación de altas temperaturas.

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