fbpx
  • Síguenos:

Desarrollo sustentable de la ciudad y el desafío de los barrios verticales

Francisco Bascuñán, director ejecutivo Norte Verde.

El reciente estudio de la Corporación Ciudades sobre crecimiento urbano levantó un debate que siempre ha estado presente: ¿Construir en altura para optimizar el espacio o expandir horizontalmente las ciudades? En un país con un déficit habitacional de 650 mil viviendas, cifra que incluso podría aumentar, es imperativo replantear la forma de concebir las ciudades para ofrecer una solución a ese gran número de personas que requieren de una vivienda.

Por lo mismo, se debe instalar la necesidad de una estrategia urbanística que promueva la construcción vertical en zonas céntricas. Este enfoque se traduce en un uso más eficiente del espacio y un estilo de vida sostenible. Ya en 2014, la Política Nacional de Desarrollo Urbano, planteaba que la densidad poblacional es fundamental para asegurar el acceso equitativo a bienes y servicios.

Así, planificar ciudades sustentables implica situar viviendas cerca de centros de salud, instituciones educativas, áreas verdes y transporte, reduciendo la necesidad de largos desplazamientos. Este modelo fomenta la entropía urbana, disminuye el consumo energético y amplifica la conectividad cultural y social.

La evidencia es clara: cada residente de un edificio en Santiago Centro, donde dispone de todo cerca, emite en promedio 5 veces menos CO2 que la persona que tiene que trasladarse a otras comunas. Cada habitante de este mismo edificio tiene en promedio 42 minutos más por día frente al residente promedio del Gran Santiago.

El gasto energético por desplazamiento representa una parte significativa del consumo energético de una población. El sector del transporte -responsable del 36,6% del consumo energético del país, según datos del Ministerio de Medio Ambiente- es clave para comprender el impacto económico y ambiental de nuestras decisiones de movilidad. La densificación permite disminuir estos desplazamientos y reducir el gasto energético asociado.

El gasto económico derivado de los desplazamientos es creciente para las familias y la ciudad. El estudio del BID de 2021 “Congestión Urbana en América Latina y el Caribe”, reveló que en Santiago se pierde 1,04% del PIB anual por cada persona que se enfrenta a una congestión vehicular, mientras que el costo anual es de US$1.406 millones.

Por todas estas razones los barrios verticales ayudan a mitigar este impacto económico, al acercar servicios y actividades a los hogares. El desarrollo sustentable requiere de un crecimiento en altura, equilibrado y consciente. Es hora de dejar de idealizar la ciudad extendida como solución urbana, vencer el temor asociado a la densificación y reconocer sus beneficios. La densificación brinda ciudades amigables con el entorno, promueve el transporte a pie y una vida activa en barrios compactos.

Finalmente oponerse a esta lógica es una pésima política urbana que trae, en la mayoría de los casos, peores consecuencias que el mal que pretende evitar. Por lo que hay que insistir en que superemos los prejuicios e impulsemos esta transformación positiva, para el bien mayor de nuestras ciudades y nuestro planeta.

Compartir Noticia

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También puede interesarte


En Inmofest 1º Vivienda puedes cumplir el sueño de la casa propia