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30 octubre, 2023 /

Chile y su tímida cruzada por ser un país Carbono Neutral

Con la crisis climática mundial, muchas fórmulas se han trazado para poder mermar lo que por épocas se ha ido destruyendo. De aquí se desprende la importancia de que las industrias puedan alinearse para entender y aplicar, lo que hoy se ha denominado “negocios sustentables”. Hablamos de los bonos de carbono.

Y es que ser una empresa certificada como carbono neutral, significa que se puede acceder a la compra de estos bonos que buscan compensar las emisiones de carbono asociadas a sus procesos productivos, gracias a que tiene un balance neto de emisiones igual a cero. Es decir, que emite la misma cantidad de GEIs que indemniza.

El camino hacia dicha neutralidad no es fácil, lo sabemos, ya que la empresa debe cuantificar sus emisiones de CO2eq; así como debe tomar las acciones necesarias para reducir al máximo sus emisiones de CO2eq; y compensar las emisiones que no ha podido reducir anteriormente, a través de la compra de los bonos de carbono.

En Chile, estamos muy al debe de este tipo de lógicas, de hecho tenemos sólo un caso con certificación para emitir bonos de carbono, es la Reserva Costera Valdiviana que se adjudicó en una subasta pública la Fundación Lucro The Nature Conservancy (TNC), organismo que trabaja en el mundo entero para la conservación de nuestro planeta.

Los negocios sustentables deben comenzar a marcar el pulso en los diferentes mercados de mayor impacto medioambiental. En el Acuerdo de Paris, en el artículo que busca regular los futuros mercados de derecho de emisión de CO2, queda claro la intención de que debería ser una labor que impulse con mayor ímpetu la misión , pero hasta la fecha, sigue pendiente su desarrollo.

Por lo mismo, hay que cambiar la visión y reinterpretarlo como una alternativa de negocio sustentable para sectores, como por ejemplo: las energías renovables en los predios forestales, incluso considerando la barrera financiera que conlleva el trámite para obtener el certificado y que consta en este caso, de entre US$400 mil y US$500 mil, que suman a los costos para el cumplimiento del proyecto.

Empero, los beneficios que tiene la compra de bonos de carbono valen la pena: se impulsa el financiamiento de proyectos que contribuyen a la mitigación del cambio climático, como la disminución de residuos; financia proyectos que capturan emisiones de CO2eq, disminuyendo la concentración de GEI en la atmósfera como lo hace la reforestación; permite a las empresas contrarrestar sus efectos medioambiental a través de la compensación de sus emisiones; y contribuye a establecer un precio de referencia a la emisión de carbono, que suene o no maquiavélico, es la forma en que se concretiza el valor de cualquier bien.

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